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Nautik Interview | Malena Villa: «El mar tiene un significado muy especial porque está completamente ligado a mi infancia»

La argentina acaba de estrenar en España el largometraje «El ser querido», dirigida por Rodrigo Sorogoyen y protagonizada por Javier Bardem y Vicky Luengo.

Malena posa para Nautik el 7 de julio en Bestial by Rosi la Loca en Madrid. FOTO: Jaime Partearroyo

Actriz, cantante y compositora, Malena Villa (Buenos Aires, 1995) lleva años construyendo una carrera que transita con naturalidad entre el cine y la música, una doble disciplina que considera imprescindible para mantener despierta su libertad creativa. Descubierta por el gran público gracias a películas como El ángel, la argentina ha consolidado una filmografía cada vez más internacional con títulos como El llanto, junto a Ester Expósito y Belén Rueda. Con esta última ha vuelto a coincidir en la serie de Netflix El círculo del asesino, que se estrenará en los próximos meses y narra el caso del primer asesino en serie de la España reciente, Joaquín Ferrándiz (“ahí hago de española, me he estado currando el acento durante un año”, apostilla).

Acaba de estrenar en cines de toda España El ser querido, cinta dirigida por Rodrigo Sorogoyen y ovacionada durante siete minutos en el Grand Théâtre Lumière tras su première mundial en la Sección Oficial del Festival de Cannes. 

¿Cómo fue la experiencia de rodar con Sorogoyen?

Fue una oportunidad que apareció casi de repente y que recibí con muchísima ilusión. Primero conocí a Rodrigo de una manera bastante natural y luego fui comprobando la enorme dimensión que tiene su cine y el prestigio que posee en España. Participar en un peliculón como El ser querido ha sido un orgullo enorme, aunque mi personaje sea secundario. Haber trabajado con uno de los directores más importantes del cine español contemporáneo ya es un regalo en sí mismo. 

¿Cómo fue compartir rodaje con Javier Bardem y Vicky Luengo?

Maravilloso. Fue una experiencia de muchísimo aprendizaje. Con Vicky Luengo conectamos enseguida y nos hicimos muy amigas. La adoro y fue un placer compartir tanto tiempo con ella. En cuanto a Javier Bardem, trabajar a su lado fue una sorpresa enorme, una de esas cosas que nunca imaginas cuando empiezas en esta profesión. Son actores con una enorme experiencia, pero al mismo tiempo hacen que todo resulte muy cercano y muy sencillo. Esa combinación de talento y generosidad es algo que siempre recordaré. 

Muchas escenas de la película se han rodado en Fuerteventura, ¿cómo recuerdas la isla? 

Filmamos durante dos meses en la isla, por lo que pasamos muchísimo tiempo allí, y fue una experiencia inolvidable. Aunque buena parte de la película transcurre en los paisajes volcánicos y casi desérticos de la isla, la playa estaba muy presente en nuestro día a día. Incluso había una secuencia en el mar con Vicky Luengo y Raúl Arévalo que requirió un despliegue enorme de producción. Ver llegar todos los camiones a una playa pequeñita y preciosa para preparar una sola escena era impresionante. Al final, cuando pasas tanto tiempo rodando con el mismo equipo, se crea un ambiente casi de campamento de verano. Entre semana estábamos completamente concentrados en el trabajo, pero cuando llegaba el fin de semana aprovechábamos para descubrir la isla, descansar y pasar el día de resaca en la playa. Los domingos eran tranquilos, de recuperarse del ritmo del rodaje y disfrutar del paisaje. Fuerteventura tiene una luz y una tranquilidad que la hacen única.

Aparte de esta experiencia canaria, llevas unos años cruzando el Atlántico en ambos sentidos, ¿qué representa el mar para ti?

Me encanta el mar, me encanta la playa y siento que tiene un significado muy especial porque está completamente ligado a mi infancia. Mis padres tienen una casa en un pueblito muy pequeño de la costa de Buenos Aires y todas las vacaciones las pasábamos allí. Era una rutina muy sencilla y muy bonita: estábamos todo el día en la playa, en el agua o pescando. Mis padres pescaban y aquello que sacábamos del mar era muchas veces lo que cenábamos por la noche. Recuerdo veranos enteros comiendo pescado porque era lo que había y porque tampoco había mucho dinero. Mirándolo ahora con perspectiva, me parece un recuerdo precioso. El mar para mí habla de familia, de compartir tiempo, de una vida más simple y de una conexión con la naturaleza que hoy cuesta encontrar. 

¿Practicas algún deporte náutico?

La verdad es que no demasiado. Me encantaría aprender a hacer surf y es una asignatura pendiente. Tengo un amigo que cada verano insiste en que me va a enseñar y todavía no lo hemos conseguido, así que espero que ese momento llegue pronto. Me gusta mucho estar en la playa, caminar, nadar y simplemente pasar horas mirando el mar, pero todavía no me he lanzado con los deportes de tabla. Ojalá este sea el verano en el que finalmente lo pruebe.

¿Qué relación tiene el mar con tu faceta más musical y compositora?

Curiosamente, uno de los proyectos musicales y audiovisuales más importantes para mí nació precisamente junto al mar. En 2021, rodamos un cortometraje para los videoclips de mi álbum Ni tan Mal en Chapadmalal, una playa de la costa de Buenos Aires situada cerca de Mar del Plata. Filmamos entre las rocas, con el océano como escenario principal, y creo que el paisaje terminó formando parte de la identidad del proyecto. El mar tiene algo muy cinematográfico y también muy musical: genera una atmósfera especial, invita a la contemplación y hace que todo cobre una dimensión diferente. 

LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL NÚMERO 7 DE NAUTIK MAGAZINE, A LA VENTA EN ESTE ENLACE.

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