El grupo de viajeros se vio sorprendido por la riada cuando intentaba completar la ruta hacia el monte Kailash, una cumbre sagrada tibetana situada en la cordillera del Himalaya.
Las precipitaciones y el colapso del terreno, registrado en el distrito nepalí de Rasuwa, provocaron el desbordamiento repentino del río Bhotekoshi.
Las autoridades de Nepal han confirmado de momento la muerte de al menos 22 personas en su territorio, mientras se teme que la cifra de víctimas aumente conforme progresen las labores de rastreo en las zonas de más difícil acceso.
Ante la magnitud del desastre, el presidente de China, Xi Jinping, ha ordenado el despliegue inmediato de «todos los medios y recursos» necesarios para localizar a los desaparecidos y asistir a los heridos.
El mandatario chino ha instado a evacuar con la máxima celeridad a los residentes y viajeros que se encuentren en situación de riesgo, priorizando los puntos críticos como el paso fronterizo de Gyirong.
Asimismo, Xi ha hecho hincapié en la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana y mantener un rigor científico en los operativos de rescate para evitar desastres secundarios.
Durante su intervención, el jefe de Estado pidió a los organismos pertinentes prepararse para los «peores escenarios posibles» e intensificar la identificación de peligros potenciales en la región.
Por su parte, el primer ministro chino, Li Qiang, ha encomendado al Ministerio de Asuntos Exteriores que mantenga una comunicación fluida y constante con las embajadas y gobiernos de los países afectados.
Pekín busca coordinar el intercambio de información en tiempo real para agilizar la asistencia y localización de los cientos de ciudadanos extranjeros atrapados en la vertiente nepalí.

