Así, según han informado desde Coface, España comparte esta valoración dentro de Europa únicamente con Portugal, Países Bajos, Bélgica y Suecia, situándose por delante de grandes economías como Alemania, Francia y Reino Unido, que permanecen en la categoría ‘A3’ (riesgo satisfactorio).
A nivel internacional, fuera del continente europeo, la economía española comparte la nota ‘A2’ con Estados Unidos, Japón y Australia. Asimismo, la compañía ha detallado que, aunque la economía española moderará su crecimiento durante 2026, «continuará mostrando un comportamiento sólido, apoyado por el consumo privado y la inversión».
En contraste con la estabilidad española, Coface ha rebajado la calificación de riesgo a ocho países, destacando los descensos de Indonesia, Malasia, Filipinas, Vietnam y Kuwait (de ‘A4’ a ‘B’), Tanzania (de ‘B’ a ‘C’), y Camboya y Madagascar (de ‘C’ a ‘D’), revisiones que «reflejan el mayor impacto que el conflicto en Oriente Medio y las tensiones sobre el suministro energético están teniendo sobre las economías más expuestas».
En el plano sectorial español, la industria papelera ha empeorado su calificación desde riesgo «alto» a «muy alto», pasando a situarse junto a la automoción como los dos únicos sectores del país situados en el nivel de riesgo más elevado.
Por el contrario, el sector farmacéutico se mantiene como la actividad con mejor comportamiento al ser el único que conserva una calificación de riesgo «bajo», mientras que construcción, energía, TIC, ‘retail’ y transporte continúan en riesgo «medio», y agroalimentación, química, metalurgia, textil y madera siguen en riesgo «alto».

