La utilización de la TGA –que funciona como la cuenta corriente del Gobierno estadounidense– podría ayudar a que el mercado reaccione de manera suficiente para rebajar los elevados rendimientos de los bonos, mientras que por el momento, a pesar de los anuncios sobre las recompras, apenas han variado.
El Tesoro estadounidense anunció recientemente que aumentará, «al menos al doble», el volumen de las operaciones de recompra de bonos a largo plazo para brindar apoyo a la liquidez, elevando el límite máximo actual por operación desde los actuales 2.000 millones de dólares (1.728 millones de euros) «a un mínimo de 4.000 millones de dólares (3.456 millones de euros) por operación». Horas más tarde, el responsable del Tesoro, Scott Bessent, indicó que incluso podría llegar a superar esa cifra.
Sin embargo, el Tesoro no ha declarado de qué manera ejecutará este programa, aunque el mercado asumió que financiaría la recompras mediante la emisión de más deuda a corto plazo, incluyendo letras del Tesoro con vencimiento de hasta un año.
El rendimiento de los bonos a largo plazo han caído una vez ha trascendido la información. Los bonos a 10 años se situaban en el 4,71%, mientras que a 30 años marcaba el 5,24%.

