En concreto, la superficie siniestrada en lo que va de año ya se sitúa como la segunda más elevada de la última década y confirma la incidencia de los incendios sobre las producciones agrarias durante las dos últimas campañas, según informa la entidad.
Los incendios provocan, mayoritariamente, daños en montes y terrenos sin aprovechamiento forestal, agrícola o ganadero, pero la amplia extensión que están alcanzando algunos de ellos está afectando tanto a núcleos poblacionales como a explotaciones del sector primario.
En total, y sumando la superficie agrícola declarada con siniestro en 2026, se han superado las 116.500 hectáreas agrícolas quemadas en la última década. Además, se han recibido 593 declaraciones de siniestro por incendio en explotaciones ganaderas, dentro de las líneas que ofrecen cobertura frente a los accidentes del ganado, y sin tener en cuenta el seguro que compensa los gastos de recogida y destrucción de animales muertos.
Las primeras estimaciones apuntan a que las indemnizaciones de 2026 superarán los 2,1 millones de euros por daños en producciones agrícolas, aunque desde Agroseguro precisan que esta cifra es «muy provisional». De confirmarse durante la evaluación de daños, a lo largo de la última década, la entidad habrá abonado más de 22 millones de euros en indemnizaciones por daños provocados por el fuego y los incendios en cultivos agrícolas y en cabañas ganaderas.
Hasta ahora, 2025 lideraba las cifras de mayor superficie agrícola siniestrada, con más de 20.700 hectáreas quemadas y unas indemnizaciones de casi 4,8 millones de euros, debido a los graves incendios registrados en la comarca de la Segarra (Lleida), con más de un millar de parcelas y 6.345 hectáreas de cereal afectadas. Además, los incendios registrados en la provincia de León durante agosto sumaron más de 700 hectáreas agrícolas siniestradas.
Los datos revelan que entre los años con mayor superficie agrícola siniestrada por incendio destaca 2022, con 15.371 hectáreas, situadas principalmente en Navarra, donde los incendios registrados en junio provocaron daños en casi 2.000 parcelas de herbáceos y viñedo del valle de Etxauri y de municipios como San Martín de Unx, Los Arcos, Arguedas o Valtierra, entre otros. Ese mismo año, los graves incendios registrados en Zamora, y que provocaron graves daños medioambientales en la sierra de la Culebra, también provocaron siniestro en 700 parcelas y 856 hectáreas de herbáceos y viñedo.
De esta forma, la superficie declarada con siniestro este año alcanza ya a 41 provincias, con especial incidencia en cuatro de ellas como son Sevilla (2.030 hectáreas), Huesca (1.559 hectáreas), Córdoba (1.489 hectáreas) y Lleida (1.454 hectáreas). Los daños corresponden en más de un 90% a cultivos herbáceos, sobre todo cereal de invierno, aunque se extienden a otra veintena de cultivos como girasol, leguminosas, frutos secos, aceituna, viñedo, frutales, cítricos o explotaciones forestales.
Los incendios con mayor dimensión de daños agrícolas se han registrado en el valle del Ebro. En concreto, corresponden al incendio de La Litera (Huesca) de finales de junio, y que ha registrado declaraciones de siniestro procedentes de 1.200 hectáreas agrícolas, así como a los fuegos de la comarca de la Segarra (Lleida), que a mediados de junio provocaron más de 600 hectáreas agrícolas siniestradas.

