Según la organización agraria, las primeras valoraciones realizadas sitúan concretamente las pérdidas en 10.107.837,72 euros sobre una superficie de 10.058,90 hectáreas, aunque La Unió advierte de que se trata de una estimación inicial que deberá actualizarse a medida que se conozca con mayor precisión el alcance real de los daños en las explotaciones.
La comarca de Utiel-Requena concentra hasta el momento la mayor superficie afectada, con unas 7.389 hectáreas y pérdidas directas estimadas en más de 5 millones de euros (5.059.483 euros). Los daños se localizan fundamentalmente en San Antonio de Requena y Utiel, a consecuencia del pedrisco, así como en Sinarcas, donde la tormenta provocó también importantes daños en los cultivos.
La viña es el cultivo que registra el mayor impacto económico en Utiel-Requena, con unas pérdidas estimadas de 3.944.448 euros. En San Antonio de Requena se estima una superficie afectada de alrededor de 2.000 hectáreas de viñedo, mientras que en Utiel la afección alcanzaría unas 2.109 hectáreas de viña. En Utiel y San Antonio de Requena también se han constatado daños en otros cultivos leñosos.
La Unió estima unas 2.312 hectáreas de almendro afectadas, con pérdidas de alrededor de 555.000 euros, y unas 711 hectáreas de olivar, con daños próximos a los 470.000 euros. Por su parte, en Sinarcas, la tormenta ha afectado también al cereal que quedaba por segar y cuyo retraso se debe a las restricciones de este año para evitar incendios.
La superficie afectada se estima en unas 257 hectáreas, con unas pérdidas económicas próximas a los 91.000 euros. A estos daños se añaden los provocados por la granizada de la pasada semana en la Vall d’Albaida, que afectó especialmente a los términos municipales de Otos, la Pobla del Duc, Quatretonda, Benigànim, Llutxent, Benicolet y Pinet, todos de la parte este de la comarca, con daños sobre una superficie estimada de 2.176,70 hectáreas y unas pérdidas económicas directas superiores a los 3,5 millones de euros (3.597.843,00 euro).
Por cultivos, el caqui concentra el mayor impacto económico en la Vall d’Albaida, con un total de 397 hectáreas afectadas y unas pérdidas estimadas de 2,11 millones de euros. Les sigue los cítricos, con 728.70 hectáreas y 958.848 de euros en pérdidas, mientras que el olivar presenta una superficie afectada de 1.051 hectáreas y unos daños económicos estimados de 520.245 euros.
La incidencia del pedrisco resulta especialmente perjudicial en estas fechas porque cultivos como la uva, los cítricos o el caqui tienen ya la cosecha formada y se encuentran en fases avanzadas de su ciclo productivo. Los impactos de la piedra pueden provocar la caída directa de los frutos o causar heridas y daños externos que los deprecien hasta hacerlos inviables comercialmente, aunque permanezcan en la planta.
A estas pérdidas se suman las ocasionadas por el siniestro en el Alto Palancia, concretamente en los términos municipales de Bejís y Torás, donde La Unió estima una superficie afectada de 493 hectáreas de almendro y olivar y unas pérdidas económicas directas de 1.450.512 euros. En esta comarca, el olivar concentra la mayor parte de las pérdidas económicas, con 237 hectáreas afectadas y cerca de 990.000 euros en daños, mientras que en almendro se estiman 256 hectáreas afectadas y unas pérdidas de 460.800 euros.
La organización agraria señala que estas cifras reflejan únicamente las pérdidas directas estimadas sobre la producción agrícola y, por tanto, no incorporan otros posibles daños sobre el arbolado, las propias plantas, las infraestructuras de las explotaciones o los efectos que estos episodios puedan tener sobre la capacidad productiva de las plantaciones en campañas posteriores.
Ante esta situación, La Unió reclama a la Conselleria de Agricultura que realice una valoración «urgente» y «detallada» de los daños en todas las zonas afectadas y articule las medidas de apoyo necesarias para los productores que hayan sufrido pérdidas significativas, así como medidas fiscales, financieras y cualquier otra actuación que permita la recuperación productiva de las explotaciones afectadas.
En el caso de las explotaciones aseguradas, la organización solicita también la máxima agilidad en las peritaciones de Agroseguro, para que los agricultores puedan conocer cuanto antes las indemnizaciones correspondientes y no se demoren los pagos. La Unió insiste asimismo en la necesidad de «adecuar y reforzar» los instrumentos de aseguramiento agrario «ante una realidad climática en la que los episodios extremos tienen un impacto cada vez mayor sobre la rentabilidad y viabilidad de las explotaciones profesionales de la Comunitat Valenciana».

