
PALMA, 19 (EUROPA PRESS)
Un equipo multidisciplinar internacional ha publicado un nuevo estudio que revela que las larvas de atún rojo atlántico (Thunnus thynnus) sobreviven dentro de un estrecho rango de temperaturas, lo que las convierte en una de las fases más vulnerables frente al calentamiento del océano.
El trabajo aporta nuevos datos sobre los límites térmicos de las larvas, con valores medios de 31,7 °C como máximo y 17,9 °C como mínimo, según ha indicado en nota de prensa el Instituto Español de Oceanografía (IEO).
Estos resultados informan sobre la sensibilidad de las larvas a altas temperaturas refuerzan que no pueden sobrevivir en aguas más frías, lo que explica por qué el atún rojo no se reproduce en épocas o zonas con temperaturas más bajas.
Pero más allá de conocer los límites térmicos, lo importante es cuánto margen real tienen las larvas antes de alcanzarlos.
En las aguas de Baleares, la principal zona de reproducción del atún rojo en el Mediterráneo occidental, las temperaturas actuales del mar ya se sitúan relativamente cerca de ese límite superior, dejando un margen de seguridad de solo 3,6 grados.
Esto significa que, en el caso de las olas de calor marinas en verano que es cuando se reproduce el atún rojo, la temperatura del agua puede aumentar rápidamente hasta niveles críticos para las larvas.
Con el calentamiento previsto del océano, estos episodios serán más frecuentes e intensos, reduciendo aún más ese margen y aumentando el riesgo para su supervivencia.
«Estamos viendo cómo las primeras fases de vida del atún rojo operan muy cerca de sus límites térmicos. Esto aumenta su vulnerabilidad frente a eventos extremos como las olas de calor marinas», han señalado los investigadores.
El estudio también pone de relieve el desafío que supone trabajar con especies de mar abierto en condiciones controladas. La extrema sensibilidad de las larvas hace que obtener información sobre sus primeras etapas de vida sea especialmente complejo, lo que refuerza el valor de estos resultados.
Según han explicado, este trabajo contribuye a mejorar el conocimiento sobre la tolerancia térmica de una especie icónica y depredadora clave de los ecosistemas marinos, y se integra en un esfuerzo más amplio por construir bases de datos sobre los límites térmicos en fases tempranas de peces.
«El atún rojo atlántico es mucho más que un recurso pesquero. Su papel como depredador tope lo convierte en una pieza clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos. Comprender y proteger sus primeras etapas de vida será esencial para garantizar su resiliencia en el futuro», ha concluido el equipo científico.

