Los resultados reflejan un triple equilibrio entre la dimensión emocional, la experiencia que ofrece el destino y el control del presupuesto. Así, la dimensión emocional adquiere un protagonismo creciente y se sitúa como el principal elemento de decisión, mientras que la oferta de ocio y gastronómica pesa prácticamente tanto como el precio a la hora de elegir destino.
Especialmente entre los viajeros más jóvenes, la disponibilidad de actividades, propuestas culturales y opciones de ocio adquiere un papel diferencial.
Por otro lado, uno de cada cuatro españoles reconoce que haber visitado anteriormente el destino constituye un factor relevante en su decisión, una proporción similar a la que obtienen las recomendaciones de familiares o amigos. Asimismo, la preferencia por lugares menos masificados continúa ganando presencia entre los criterios considerados por los viajeros.
El análisis llama la atención sobre la baja consideración que reciben otros factores, como la seguridad del destino y el nivel de infraestructuras y equipamientos, que se sitúan en torno a los 10 puntos.
Por edades, los viajeros de entre 18 y 34 años muestran una mayor sensibilidad hacia la oferta de ocio, gastronomía y actividades disponibles en el destino, mientras que los perfiles de mayor edad otorgan una importancia creciente a la experiencia acumulada en viajes anteriores y utilizan el conocimiento previo del lugar como elemento de seguridad para planificar sus vacaciones.
El portavoz de ObservaTUR, Marcos Franco, ha señalado que el proceso de elección del destino vacacional es «más rico y diverso que en el pasado» y combina «aspiraciones personales, control del presupuesto, calidad de la experiencia y búsqueda de confianza».

