Los co-CEO Ian Shepherd y Owen Maher creen haber encontrado una respuesta al problema que durante mucho tiempo ha mantenido a los inversores institucionales alejados de la adquisición de marcas de la economía de los creadores, valorada en 250.000 millones de dólares: convertir marcas volátiles y dependientes de una personalidad en negocios de medios sostenibles.
Su startup, Electrify Video Partners, con sede en Londres, compra participaciones mayoritarias en canales independientes de YouTube consolidados, a los que denomina marcas de conocimiento creadas por sus fundadores. Después, proporciona capital y apoyo operativo para impulsar su crecimiento.
La compañía ha crecido rápidamente desde su fundación en 2021 y ha incorporado al menos nueve canales de YouTube de referencia a su cartera. Su mayor activo mediático, Veritasium, cuyo canal publica vídeos de divulgación científica como «How One Company Secretly Poisoned The Planet», cuenta con 21 millones de suscriptores y más de 4.000 millones de visualizaciones.
Según PitchBook, la compañía ha atraído aproximadamente 185 millones de dólares de firmas de capital privado, entre ellas Capital D, con sede en Londres, y Equable Capital y MEP Capital, de Nueva York. La apuesta es que estas marcas puedan tener una vida más allá de sus creadores originales.
Mientras los anunciantes siguen acudiendo en masa a los influencers —los 50 principales creadores de Forbes generaron conjuntamente 1.000 millones de dólares en 2026—, los inversores temen que estas marcas dependan demasiado de la personalidad que aparece frente a la cámara.
Maher y Shepherd creen que la solución está en apostar por categorías de canales menos llamativas y crear equipos sólidos de producción y desarrollo.
Electrify busca canales de YouTube que sean líderes consolidados en un nicho concreto, ya sea programación, aviación o Lego. La compañía se siente especialmente atraída por las marcas que producen vídeos que «informan e inspiran». En otras palabras, minidocumentales diseñados para los millennials y la Generación Z, públicos curiosos pero con una capacidad de atención reducida.
«Hay mucho contenido basado en tendencias virales, una especie de subida rápida de azúcar, y nosotros realmente queremos centrarnos en contenidos informativos y reflexivos que tengan un impacto positivo en el mundo», afirma Shepherd, quien considera que los canales orientados a los documentales que respalda tienen un valor «perenne», más estable que el de las noticias o el contenido viral.
«Un vídeo sobre Plutón o sobre los agujeros negros es igual de relevante dentro de cinco años que hoy», afirma Shepherd.
Los objetivos de Electrify son ambiciosos. El presidente del consejo y antiguo ejecutivo de YouTube Timothy Shey considera que la consolidación de canales de vídeo puede convertir a Electrify en la Condé Nast de la economía de los creadores, donde cada marca de la cartera sea la favorita de alguien.
«Los inversores institucionales están empezando a darse cuenta de esto muy rápidamente», insiste Shey.
El origen de Electrify
La chispa que dio origen a Electrify surgió alrededor de 2016, cuando Shepherd, que dirigía el desarrollo de negocio en Disney, vio cómo la industria de los medios estaba cambiando en tiempo real.
Shepherd recibió el encargo de desarrollar la red multicanal de YouTube de Disney, Maker Studios, y observó que los jóvenes, incluida su hija de ocho años por aquel entonces, estaban abandonando los contenidos de televisión tradicionales.
«Ella realmente quería ver a nuestros creadores de YouTube y no los programas de Disney que emitían los canales de televisión», afirma Shepherd.
Después de dejar Disney en 2018, lanzó una startup llamada The Social Store, cuyo objetivo era ayudar a los principales YouTubers del Reino Unido a crear franquicias, organizar eventos y vender productos.
Después, en 2021, recibió un mensaje de LinkedIn de Maher y Justin Reizes, los otros fundadores de Electrify.
Maher y Reizes eran inversores experimentados que habían trabajado juntos en KKR y habían estructurado inversiones en algunos activos de medios, pero ninguno relacionado con la economía de los creadores.
Maher había observado que «los ojos y los dólares publicitarios que siguen a esos ojos» se estaban desplazando hacia los medios digitales. Ambos identificaron a Shepherd como alguien con experiencia y contactos en el mundo de los creadores y se pusieron en contacto con él. El 18 de agosto de 2021, los tres se asociaron para fundar Electrify.
La mayor adquisición de Electrify hasta la fecha es Veritasium, un canal de YouTube con 21 millones de suscriptores creado en 2010 por Derek Muller, un australiano doctorado en Investigación de Educación Científica.
Veritasium aborda temas científicos especializados, como la ciencia de los materiales y la física de partículas, y los presenta con el nivel de producción y la narrativa de un documental televisivo.
Por ejemplo, un análisis en profundidad sobre el aerogel, el sólido más ligero del mundo, acumula 60 millones de visualizaciones, mientras que otro vídeo relacionado, de 12 minutos, se titula «¡Me impermeabilicé con aerogel!». También cuenta con un documental de 30 minutos sobre por qué resulta casi imposible fabricar LED azules.

A finales de 2025, dos años después de la adquisición, Muller publicó un vídeo en el que anunciaba la asociación, que, según documentos oficiales del Reino Unido, otorgó a Electrify una participación del 80%. En él, explicó que le había atraído este acuerdo porque le permitiría apartarse de algunas de las responsabilidades operativas de gestionar una gran marca de YouTube.
«Nunca quise ocuparme de las contrataciones, los impuestos y todas esas cosas», afirmó Muller, de 43 años. «Yo solo quería hacer vídeos».
También señaló que, desde la inversión de 2023, el número de suscriptores había aumentado y el canal había podido producir contenidos más ambiciosos y de mayor duración gracias a la financiación de Electrify y a su compromiso de ampliar la producción.
La plantilla de Veritasium se ha multiplicado por ocho, pasando de cuatro a 34 empleados desde su adquisición en 2023. Electrify también busca nuevas fuentes de ingresos para sus marcas, más allá de los acuerdos de patrocinio y la publicidad programática que normalmente generan los ingresos de YouTube.
En 2025, Veritasium lanzó un juego de mesa llamado Elements of Truth que recaudó más de 1 millón de dólares en Kickstarter durante su primera semana.
En su vídeo, Muller también anunció que pasaría más tiempo alejado del canal y que podría aparecer menos, o incluso dejar de aparecer, en futuros vídeos.
Separar al creador del canal aborda la principal preocupación de los inversores: el riesgo de persona clave, es decir, el temor de que el éxito de una marca dependa demasiado de un único individuo. Esta preocupación podría explicar por qué los inversores han sido reacios a comprar marcas ya consolidadas de la economía de los creadores, que Goldman Sachs estima que podría alcanzar los 500.000 millones de dólares en 2027.
«Lo que haga el creador —si le atropella un autobús o decide dedicarse a otra cosa— podría dejarnos en una situación muy vulnerable», afirma Stephan Lobmeyr, principal inversor de Electrify por parte de Capital D.
La primera adquisición de Electrify, en 2021, fue Astrum, un canal centrado en la astronomía fundado por Alex McColgan, que dirige el canal desde 2013. Desde entonces, McColgan se ha apartado de las operaciones diarias.
Las ideas para los vídeos, que pueden incluir un análisis de una hora sobre la misión Juno de la NASA a Júpiter, surgen del equipo de desarrollo del canal. Después, los redactan y editan trabajadores autónomos y los revisan verificadores de datos.
McColgan continúa narrando los vídeos y aportando comentarios sobre los guiones, pero evita buena parte de las tareas de producción y desarrollo. El año pasado, Electrify incorporó a Jess Jordan, veterana de documentales televisivos, para dirigir Astrum, que cuenta con 2,85 millones de suscriptores y casi 600 millones de visualizaciones.
Aunque Electrify se niega a hablar de los detalles de sus resultados financieros, según las últimas cuentas presentadas ante el Gobierno británico, los ingresos de la compañía se multiplicaron por cinco en los dos últimos años, hasta alcanzar los 30 millones de dólares en 2025.
Electrify está financiada tanto con capital privado, liderado por los 85 millones de dólares aportados por Capital D, como mediante una línea de deuda.
Actualmente afirma contar con más de 120 empleados entre las marcas de su cartera. Según los documentos oficiales del Reino Unido, la compañía terminó 2025 en pérdidas, ya que los pagos de intereses de una deuda de 40 millones de dólares casi se triplicaron.
«Creo que estas inversiones son absolutamente necesarias», afirma Lobmeyr, principal inversor. «Si quieres hacer crecer estos canales y conseguir que sean más viables a largo plazo, necesitas ampliar el conjunto de capacidades dentro de un canal».
El mercado de adquisición y expansión de marcas propiedad de creadores sigue siendo reducido, aunque ya se han producido algunas operaciones de alto perfil.
En 2021, antiguos empleados de Disney y su empresa respaldada por Blackstone, Candle Media, compraron la compañía detrás de Cocomelon, el canal infantil de YouTube de animación con 200 millones de suscriptores y más de 2.000 vídeos, por 3.000 millones de dólares.
Ese mismo año, Recurrent Ventures, con sede en Miami, adquirió la marca Donut Media, centrada en el mundo del automóvil. Varios de los presentadores de Donut abandonaron posteriormente la compañía, alegando desacuerdos creativos con la dirección.
«No hay demasiadas empresas que hagan específicamente lo que hacemos nosotros, que es comprar estos activos y trabajar junto a los creadores», afirma Shepherd.
La inversión externa respaldada por capital privado en marcas de creadores también se ha encontrado con cierta resistencia por parte de los propios creadores y de sus audiencias.
El YouTuber Gen Kimura, cuyo reciente vídeo sobre cómo el capital privado está convirtiendo YouTube en «contenido basura» acumuló 4,7 millones de visualizaciones, afirma que no aceptaría una oferta de Electrify si se la hicieran, debido a sus preocupaciones sobre la independencia creativa.
«Al final del día, para ellos [las empresas que realizan adquisiciones] es una decisión empresarial y quieren recuperar esa inversión», afirma Kimura. «Crear vídeos sobre temas más controvertidos no encajaría realmente con eso».
Dado que el canal de Kimura, que solo tiene 784.000 suscriptores, se especializa en denunciar casos de corrupción, probablemente no figure en la lista de objetivos de adquisición de ninguna institución.
Aunque Electrify sostiene que sus influencers conservan el control creativo, la cartera de empresas de la firma está diseñada para atraer patrocinios de primer nivel.
Los ejecutivos e inversores destacan que el contenido de Electrify es «seguro para las marcas».
«Esta es una categoría en la que los patrocinadores saben lo que están obteniendo, entienden la misión y entienden de qué trata un canal», afirma Shey. «Es mucho más probable que un anunciante quiera comprometerse durante varios meses o años con canales como los nuestros porque tienen un historial demostrado y saben con quién están asociándose».
Declaración: Ian Shepherd, cofundador de Electrify, es colaborador de Forbes.
Este artículo ha sido traducido de Forbes.com

