En concreto, la estrategia de la energética se basa en utilizar la inteligencia artificial para apoyar el talento de sus profesionales, ya que estas herramientas facilitan el acceso al conocimiento, automatizan tareas repetitivas y proporcionan información contextual y recomendaciones que ayudan a los equipos a tomar decisiones de forma más ágil.
Así, Iberdrola indicó que, en su camino para convertirse en la AI Utility of the Future, considera que «la combinación de experiencia humana e inteligencia artificial será una de las herramientas clave para seguir liderando la transformación del sector eléctrico y ofrecer un servicio cada vez más eficiente, resiliente y sostenible».
De esta manera, las aplicaciones de IA ya tienen presencia en las principales actividades del grupo, como en el ámbito de las redes, donde es clave para anticiparse y conocer en tiempo real las posibles incidencias en las distintas infraestructuras y también para reponer el suministro en cuestión de minutos.
También en las centrales de generación, donde apoya la planificación de trabajos, la coordinación de tareas de mantenimiento y el acceso al conocimiento técnico necesario para la gestión de los activos; en el ámbito de clientes, ‘voicebots’ y ‘chatbots’, agilizando la resolución de consultas, reclamaciones y trámites documentales, contribuyendo a una experiencia más rápida y eficiente.
Asimismo, las áreas corporativas utilizan estas capacidades para mejorar la productividad en funciones administrativas, financieras o jurídicas y en IT, agentes especializados ayudan a gestionar incidencias, acelerar la resolución de problemas y facilitar la implantación de cambios tecnológicos.
La adopción de estas tecnologías se apoya en programas de formación y acompañamiento que permiten a los propios empleados identificar nuevas oportunidades de aplicación y desarrollar casos de uso orientados a resolver retos concretos de negocio. De este modo, la IA se integra como una herramienta de apoyo al trabajo diario y como un catalizador de innovación dentro de la organización.
Iberdrola destacó que incorpora estas capacidades «de forma progresiva y responsable, manteniendo siempre el control y la responsabilidad de las decisiones en las personas».

