La XXXI Regata Illes Balears Clàssics ha echado el cierre este sábado en aguas de Palma con un guion difícil de mejorar: cinco líderes desde el primer día y cinco campeones al final. Hallowe’en, Argyll, Rowdy, Clarionet y Barlovento-Senda Azul han convertido las tres jornadas de competición en un ejercicio de regularidad absoluta, firmando tres victorias de tres y llevándose el triunfo en sus respectivas categorías.
La última jornada volvió a poner a prueba a una flota acostumbrada a navegar con precisión quirúrgica. La organización planteó dos recorridos: uno de 8,2 millas náuticas para la clase Época Cangreja y otro de 13,4 millas para el resto de categorías, con salida frente a Ciudad Jardín, paso por Illetes y una baliza situada en el centro de la bahía antes del regreso.
El viento también quiso poner su parte de emoción. La salida, pasadas las 12:00 horas, se dio con unos ocho nudos del suroeste. La intensidad fue aumentando hasta los 12 nudos para después caer hasta los seis en la parte final de la prueba. Suficiente, en todo caso, para completar el programa sin sobresaltos. El Recluta, armado y patroneado por el diseñador argentino Germán Frers, fue el barco más rápido del día, con un tiempo de 2 horas, 7 minutos y 9 segundos. Apenas un minuto después cruzó la línea el Hallowe’en, de Iñigo Strez.
Hallowe’en: un centenario perfecto
Hay aniversarios que se celebran con una fiesta y otros que se celebran ganando. El Hallowe’en ha elegido la segunda opción. El histórico cutter diseñado por William Fife III, que este año cumple un siglo desde su botadura, ha firmado un campeonato impecable en la categoría de Grandes Esloras: tres pruebas, tres victorias y solo tres puntos en la clasificación final.

El Eilean, patroneado por Stefano Valiente, ha repetido la segunda posición en las tres jornadas y termina segundo con seis puntos. El Cariad, de Tim Hartnoll, completa el podio. Para el Hallowe’en, el resultado supone mucho más que una victoria. A los cien años de su botadura, el barco sigue compitiendo al máximo nivel en algunas de las grandes citas de la vela clásica del Mediterráneo.
Rowdy: tres de tres entre los cangrejos
El Rowdy, armado y patroneado por Donna Dyer, tampoco dejó espacio para la sorpresa en Época Cangreja. El barco de 1916 ganó las tres pruebas y se proclamó campeón con tres puntos.
El Gipsy, de la Fundación Vela Clásica de España y patroneado por José Luis Vilar, terminó segundo con seis puntos. El Bon Temps, de Santiago Godó, completó el podio con diez, después de sumar un tercer puesto en la última jornada.
Argyll mantiene el pulso
En Época Bermudiana, el Argyll, de Griff Rhys Jones, volvió a demostrar que este año tenía pocas intenciones de negociar el liderato. Tres primeros puestos y tres puntos le dieron el título.
El Recluta, de Germán Frers, terminó segundo con siete puntos, mientras que el Islander, de Ricardo Albiñana, fue tercero con ocho. La lucha por el podio se mantuvo abierta hasta el último día, aunque el Argyll había hecho ya buena parte del trabajo.

Alex Bordessoule, capitán del Argyll, atribuyó el resultado a una tripulación que mantuvo la concentración durante toda la regata. “Teníamos un muy buen equipo, todas las maniobras fueron fluidas y fue un placer navegar esta regata”, explicó.
El capitán señaló al Recluta como el principal rival y destacó la evolución del Argyll respecto a la pasada edición. “Este año estamos muy contentos de haber ganado así, navegando muy bien y con casi ningún error”, añadió.
Clarionet: la victoria que llevaba cuatro años esperando
El Clarionet, armado por Andrew Harvey y patroneado por David Miles, completó otro pleno en la clase Clásicos. Tres victorias y tres puntos para hacerse con el título. El Mowgli 1965, de Patrick Harris y patroneado por Vincent Harris, terminó segundo con siete puntos, mientras que el Argos, de Barbara Trilling y con Eduardo Méndez como patrón, fue tercero con ocho.
Pero detrás de este triunfo había una pequeña historia de revancha deportiva. Teresa Parry, tripulante del Clarionet, explicó que el equipo llevaba cuatro años intentando superar al Argos. “Tres jornadas para nosotros perfectas, tres primeros es una manera fantástica de ganar una regata”, señaló. “Llevamos cuatro años intentando superar al mismo barco, cada año acortando la distancia un poco más, y este año lo hemos conseguido”.

La receta, según Parry, fue sencilla sobre el papel y difícil de ejecutar en el agua: evitar riesgos y no cometer errores. “Cuando sales el primero, sales un poco en la mirilla de los demás barcos y, como siempre, intentamos no meternos en líos y hacer una buena regata, una buena salida sin problemas y luego no cometer errores”, explicó.
Barlovento-Senda Azul se quita una espina
En Espíritu de Tradición, el Barlovento-Senda Azul, con Ricardo Zabell a la caña, también hizo pleno: tres victorias y el título. El Galaxie, de la Fundació Joves Navegants y patroneado por Raimon Martínez, terminó segundo con seis puntos. El Veritas Dolç, de José Luis Roses, fue tercero con 13.
La victoria tenía, además, un componente emocional. Según Jerome Mainemare, era el único título que todavía se le resistía a la tripulación. “Para nosotros, era la única regata que no habíamos ganado y nos hemos quitado una espina clavada”, explicó.

El triunfo fue también el resultado de un trabajo que empezó mucho antes de la salida. “Hemos cubierto todas las zonas en cuanto a navegación, táctica, preparación del barco y velas”, destacó Mainemare.
Tres días, cinco campeones y una bahía de Palma llena de historia
La XXXI Regata Illes Balears Clàssics, organizada por el Club de Mar-Mallorca, ha reunido en Palma una flota de embarcaciones clásicas y de época y ha completado íntegramente su programa deportivo. Tres jornadas, tres pruebas y unas condiciones meteorológicas que permitieron competir sin interrupciones. Y, sobre todo, cinco barcos que no dejaron escapar una sola oportunidad.
En una regata en la que la experiencia pesa tanto como la velocidad, Hallowe’en, Argyll, Rowdy, Clarionet y Barlovento-Senda Azul demostraron que, en la vela clásica, ganar una vez puede ser cuestión de oportunidad. Ganar tres veces seguidas es otra historia.

