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Las 10 verdades de la vida que todos deberíamos saber

La vida pasa demasiado deprisa y con ella poco a poco vamos aprendiendo lecciones y verdades que van marcando nuestro devenir. El problema está en que algunas nos gustan más que otras. Lo bueno radica en lo necesario de conocerlas todas para vivir plenamente y ser lo más felices posible.

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La vida es todo un regalo. Es la base fundamental que todos debemos tener siempre presente. Hay que aprovecharla y vivirla al máximo aunque suene a tópico, porque nunca sabes cuándo acabará (¡esperemos que dentro de mucho, claro!).

Las apariencias sí importan y esta es una de las lecciones de vida que a todos nos cuesta aprender. Importan (y mucho) en la sociedad en la que vivimos, por eso aunque no nos guste, debemos intentar asumirlo.

Cuidar a quién nos quiere es fundamental, y de eso nos damos cuenta cuando nos vamos haciendo mayores. Hay que valorar a la familia, a nuestra madre (que sólo hay una, y eso es otra verdad fundamental), a nuestros amigos, a nuestra pareja. Estar rodeado de personas que nos quieren es lo mejor que puede pasarnos.

El dinero no da la felicidad, aunque muchas personas lo crean así. Vale, tener dinero ayuda en muchas cosas en la vida, pero no es el centro de gravedad en torno al que gira la felicidad, ni muchísimo menos. Hay cosas mucho más importantes, como lo antes nombrado: la familia, los amigos, la pareja. ¡Sentirse querido no se paga con dinero!

La inspiración llega cuando menos te lo esperas… cuando la buscas, nunca está. Cuando no la esperas aparece.

¡Y el amor también! Pasa exactamente igual que con la inspiración. Da igual cuántas veces te digas a ti mismo que jamás te enamorarás (o que nunca volverás a hacerlo), porque cuando aparece en tu vida… tus esquemas y autopromesas se rompen.

Trabajar en lo que amas no es trabajar, y ese es un placer infinito del que muy pocos disfrutan.

No todos los que llamamos amigos lo son, y eso es algo que aprendemos desde bien jóvenes. Amigos hay pocos, realmente pocos, ya se sabe que “los amigos se cuentan con los dedos de una mano”, ¡y a veces ni eso! Pero jamás olvides que la cantidad de amigos no importa, lo imprescindible es que sean de verdad.

Vivir es sufrir en muchas ocasiones: con la pérdida de un ser querido, cuando falta el dinero en casa, el trabajo, cuando la vida te da reveses que no esperas… Que la vida “no es un camino de rosas” lo sabe cualquiera, por eso debemos estar preparados para las posibles sorpresas desagradables que puede depararnos.

Por último, relacionado con el punto anterior, hay que tener presente que todo pasa, siempre. Y esa sí que es una premisa que no debemos olvidar jamás.