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Hábitos diarios que acaban con tu energía

Somos lo que comemos, pero también somos todo lo que hacemos a diario. Llevamos a cabo una serie de rituales diarios que de forma inconsciente drenan nuestra energía.

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Cada día es un nuevo comienzo y nueva elección. Tanto profesional como personalmente, cada día podemos elegir si queremos ser mejores o si queremos mantenernos en la comodidad del momento. Si no te sientes agusto contigo mismo pero no haces nada para remediarlo, seguramente no puedes echar la culpa a nadie más que a ti mismo. El problema es que muchas veces no somos conscientes de estos pequeños detalles que solo consiguen acabar con nuestra energía.

Por ello, lo primero es pensar en estos hábitos para poder tomar las acciones necesarias para cambiarlos.

Tomarse las cosas como algo personal

A veces tendemos a pensar que las cosas que pasan, o que algunas interacciones que generan un tipo de resultado con el cual no estamos conformes, tienen que ver con nosotros, o con cómo se siente una persona con nosotros. La mayoría de las veces esta premisa es incorrecta. La verdad es que sintiéndote culpable solo vas a conseguir empeorar tu situación, no ayudar a remediarla. Si dejas de tomarte las cosas de esa forma, tus niveles de estrés bajarán.

Aferrarse al pasado

Los recuerdos tienen un poder incalculable, es por ello que en algunas situaciones tendemos a vivir en el pasado en lugar de en el momento que tenemos delante. Esto es algo erróneo por una infinidad de motivos. No se puede estar siempre triste o enfadado por situaciones que no se pueden cambiar, es importante construir un futuro mejor. Deja que el pasado salga por la puerta de una vez

La adicción a las redes sociales

Refrescar de forma constante las redes sociales puede generar grandes niveles de ansiedad. El mundo no va a acabarse solo porque no te mires el Facebook, o incluso el correo, cada dos minutos. Aprovecha ese tiempo para realizar cosas más productivas.

La constante preocupación

En los procesos resolutivos no tiene cabida la preocupación. Cuando no puedes hacer algo para solucionar una situación, no arreglas nada preocupándote de forma constante por ello. Si por el contrario, existe algo que puedes solucionar, toma cartas en el asunto en lugar de pasar tu tiempo preocupándote. Tu energía se está viendo mermada por la preocupación sin que tú te des ni cuenta.