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¿Cuánto cuesta ser celíaco?

La comida “gluten-free” es una de las tendencias gastronómicas más actuales. Compite contra las dietas libres de alimentos transgénicos o aquellas basadas en alimentos orgánicos.

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Aunque las tren persiguen una meta compartida: el éxito del bienestar. Pero muchas de estas dietas son solo un disfraz que son seguidas sin ninguna buena razón médica. Declararte a ti mismo intolerante al gluten te quita la presión de estar pensando qué o qué no comer, gracias a que ahora existe hasta la tarta más empalagosa con la etiqueta de “gluten-free” (y no por eso tiene que ser saludable).

Dicho esto, nos encontramos probablemente dentro de una burbuja de hábitos libres de trigo, cebada o centeno y, al igual que las burbujas financieras, el comportamiento de una multitud influenciado por otra multitud raramente es sostenible. Una de las razones principales por la que los consumidores evitan el gluten es que sienten más saludables. Por lo general no lo es. En España uno de cada 100 nacidos padece la enfermedad celiaca, según datos de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE). Esto se debe principalmente a que no existe una prueba diagnóstica para detectarla, como ocurre en el caso de la intolerancia a la lactosa.

Ahora habría que señalar que, además, ser justificada o injustificadamente celíaco o intolerante al gluten, implica gastar un 265% más cada vez que se hace la compra Hay quienes desearían volver al trigo y a la cebada. Equiparando cantidad, la cerveza sin gluten es 8,04 euros más cara que la cerveza normal. El precio de una barra de pan puede ser hasta 7 euros más caro y puede haber hasta 19 euros de diferencia en las barritas de cereales, según la FACE. Todo esto implica que una familia con un celíaco paga 1.468,72 euros más en la cesta de la compra anual, con un incremento de 30,60 euros a la semana y 122,39 euros al mes.

¿Por qué estamos gastando miles de millones en alimentos sin gluten? Mientras que la lógica económica podría llevar a la conclusión de que los precios más altos conducirían a una menor demanda, la dinámica muestra los contrario: los precios más altos se han encontrado con una mayor demanda. Pero la locura del gluten continúa.

La firma de investigación Nielsen estima que las ventas de productos con la etiqueta de la espiga barrada se han duplicado en los últimos cuatro años, pasando de 11.500 millones de dólares a más de 23.000 millones de dólares. Pero no podemos olvidarnos de todo el trabajo de marketing que hay detrás de cada etiqueta. Han aparecido marcas que añaden “sin gluten” a productos que nunca lo contenían y, por supuesto, añadir esa etiqueta incrementa sus ventas.
Sea como sea, mientras que el trigo se ha convertido en el protagonista de muchos de los libros más vendidos de la actualidad, la vida “sin gluten” está en la mente de muchas personas.