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El encanto millennial, la generación menos querida es la más necesitamos

Existe un desencanto inexplicable hacía nosotros, nos tachan de prepotentes, pero esto dista mucho de la realidad.

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Ser millennial no es mejor ni peor, es lo que nos ha tocado, y a veces parece que necesitamos pedir perdón por ello. Considero que tenemos una grandeza de espíritu que no es mesurable, que tenemos ganas de comernos el mundo y que lo estamos haciendo rompiendo con lo establecido.

Recibimos críticas de los medios de comunicación de forma constante. Si no sabes lo que quieres hacer en algún momento eres “ni-ni”, desde su superioridad moral, porque ellos siempre lo han tenido todo claro desde la cuna. No queremos trabajar, solo nos preocupamos por el móvil y somos muy egoístas. Y lo mejor de todo, dicen que no queremos crecer. Pues bien, no es así, quitaos esa idea de la cabeza de una vez.

Como en todas las generaciones, en la nuestra hay de todo, para bien o para mal. Pero la mentalidad millennial es a grandes rasgos pura tolerancia. Hemos visto de todo, y no nos hemos escandalizado, somos parte de la extravagancia y de la elegancia que solo nosotros podemos poseer. Con todo y con ello, estamos afrontando la herencia que nos han dejado, que deja bastante que desear.

Nos tachan de vagos, cuando la mayoría de nosotros tenemos varios trabajos mientras seguimos estudiando, y lo hacemos fuera de España. Nos tachan de prepotentes, la verdad está muy lejos de esta afirmación. Reconocemos nuestros méritos cuando tenemos que hacerlo, y la verdad es que a mí no me parece prepotente, me parece valiente y aterrador al mismo tiempo.

Estamos viviendo niveles de estrés y de depresión con los que por h o por b, las generaciones anteriores no han tenido que lidiar, y por eso también nos tachan de débiles. Pero aquí está la diferencia, en que nosotros somos más tolerantes, y creo que esta es la virtud más valiosa de todas.

La pasión es nuestra bandera, pasión por nuestros amigos y familia, por trabajar en lo que nos gusta, por demostrarles a todos cuán equivocados están con nosotros.

Por supuesto que no somos perfectos, que tenemos muchísimo que mejorar, pero es que nos encanta aprender, y para los descreídos: lo vamos a hacer.