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6 maneras de ganar en la política de la oficina

A casi nadie le gusta tratar con la política de la oficina, ya que al igual que la política regular, la política del lugar de trabajo consiste en unir a la gente para alcanzar un objetivo común, con las complicaciones que eso conlleva. Muchos de los consejos sobre cómo manejar la política de la oficina se reducen a no participar en ella, como si evitar el sistema político de su empresa pudiera protegerle de conflictos y no alterar su carrera.

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Decir que no se ve afectado por la política de la oficina es como decir que no está afectado por la política en general. Influye en el desarrollo laboral, y mucho. La clave para ganar esta batalla consiste en aprender a prosperar en el entorno político de su lugar de trabajo, sabiendo cuándo y cómo vale la pena involucrarse. Aquí hay seis maneras de lograrlo.

1. Conocer el estado de la cuestión
Ya sea porque acaba de comenzar un nuevo trabajo o simplemente se dio cuenta de que evitar la política de oficina es perjudicial para su carrera, tiene que empezar por averiguar exactamente lo que está pasando. Su oficina está llena de aliados y rivales, y si observa y escucha atentamente, puede obtener una buena idea de quién está alineado con quién:

¿Quiénes comen juntos? ¿Quién es invitado a reuniones importantes y quién no? ¿Quién siempre parece ser el primero en saber acerca de los próximos cambios, y quién es el último? ¿Cuáles son los aspectos de la cultura empresarial más conflictivos?

Las respuestas a estas preguntas definen su paisaje político. Esto no significa que deba elegir un bando –lo cual sería contraproducente-, pero es inteligente entender las reglas y los jugadores y sus estrategias antes de saltar a la pelea. De lo contrario, podría encontrarse involuntariamente atrapado en una rivalidad profunda y candente.

2. Construir alianzas amplias.
Una de las cosas más inteligentes que puede hacer es construir alianzas en toda la empresa para que tenga parte en la mayor cantidad de campos políticos posibles. Si logra esto y demuestra a la gente de todas partes que pueden confiar en usted, tendrá una buena oportunidad de salir adelante, sin importar qué sector esté “ganando”.

3. Mantenga sus ojos en la meta.
Recuérdese, tantas veces como sea necesario, que no se dedica a la política de la oficina por diversión o para ser uno de “ellos”, lo está haciendo por dos razones: lograr el éxito en su carrera y cumplir su trabajo. Cuando se bloquea emocionalmente, corre el riesgo de tomar decisiones de las que arrepentirte en el futuro. No se necesita chismorrear, apuñalar, manipular y demás técnicas para ganar en la política de la oficina. Mantener los ojos en la meta le permite desarrollar y mantener un enfoque estratégico para hacer frente a la atmósfera política única de su lugar de trabajo.

4. Dejar un buen sabor de boca.
Parte de lo que da a la política de la oficina una reputación tan mala es la percepción de que siempre hay un ganador y un perdedor y que solo ganas si tu oponente salta fuera del campo de batalla. Pero, realmente, este no es un juego de suma cero. Navegar por la política de la oficina funciona mejor cuando se sigue la regla de oro de la negociación: terminar y que todo el mundo se sienta como si hubiera ganado. En lugar de tratar de derrotar a un oponente, gaste ese tiempo y energía pensando en cómo pueden obtener lo que quieren. Así es como se juega con inteligencia.

5. Nunca juegue a medias entre dos rivales
Una situación que todo el mundo teme es quedar atrapado entre dos bandos en guerra. En una situación como esa, es fácil decirle a cada uno de ellos lo que quieren oír, incluso si implica tan sólo asentir de acuerdo cuando se maltratan entre sí. Pero las lealtades falsas siempre están expuestas en el largo plazo, y entonces, ninguna de las personas a las que trataba de impresionar volverá a confiar en usted. En su lugar, dirija sus conversaciones a los hechos: ¿Qué decisiones deben tomarse? ¿Cuáles son los siguientes pasos? ¿Qué puedo hacer para ayudar a mejorar esta situación?

6. Cíñase a sus principios.
Antes de tomar cualquier decisión alimentada por la política de la oficina, pregúntese por qué lo está haciendo. Si está motivado por el miedo, la venganza o los celos, no lo haga. Si está en conflicto con sus valores y creencias sobre el comportamiento justo, es mejor no involucrarse.