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Cómo estructurar (por párrafos) tu carta de presentación

La carta de presentación es como el primer apretón de manos: puede que no sea determinante para elegir o desechar a un candidato, pero sin duda ayuda a inclinar la balanza en uno u otro sentido; no en vano es la primera imagen que la empresa va a tener de ti, más allá del aséptico currículum.

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Como no hay segundas oportunidades para las primeras impresiones conviene que dediques algo de tiempo a hacer de tu carta de presentación algo que apetezca leer.

Y para conseguirlo hay dos reglas de oro: en ningún caso puede ocupar más de una página y debe estar estructurada en párrafos. No olvides que probablemente el recruiter no dedicará más de veinte segundos a leerla, de ahí la importancia de que esté ordenada y de que dé apariencia de claridad. Además, esto te ayudará a ordenar tus ideas para que no se quede nada en el tintero.

Párrafo 1

El primer párrafo debe contener siempre una breve introducción: quién eres, a qué te dedicas y por qué estás escribiendo esa carta. Además, si todavía estás estudiando no debes olvidar indicar tu fecha de graduación para que la empresa sepa a partir de cuándo pueden contar contigo.

Es importante que especifiques cuál es el puesto que te gustaría ocupar; de lo contrario podría parecer una carta genérica, un copy – paste que mandas a todas partes a ver si suena la flauta. Debes mostrar verdadero interés por el cargo al que postulas y sobre todo por la empresa y, por mucho que ese interés sea sincero, no existe mejor estrategia que informarse a fondo: bucea en internet, averigua a qué se dedican, cuál es la trayectoria de la firma, su filosofía, cuáles han sido sus últimas operaciones y qué situación financiera atraviesa.

Además, siempre resulta interesante contactar con alguien que trabaje o haya trabajado allí para que te cuente su experiencia desde dentro. Además de para hacerte una idea preliminar sobre si encajas realmente o no, te permitirá dar a entender en ese primer párrafo que conoces a un empleado de la firma y que te has tomado la molestia de informarte sobre su funcionamiento. ¿Qué hacer si no tienes ningún contacto ni forma de conseguirlo?

Bien, esto es una solución sólo apta para los más osados, pero siempre puedes buscar en Linkedin y contactar por esa vía, comentando tu situación y tu interés por la empresa.

Párrafo 2

El segundo párrafo suele dedicarse a explicar tu trayectoria académica: qué estudiaste o estudias, si realizaste algún máster, cursos, etcétera, así como tus planes de futuro en ese ámbito, por ejemplo, si planeas realizar un MBA o si pretendes continuar formándote.

A continuación le llega el turno a la carrera profesional: dónde has trabajado, qué cargo ocupaste, qué has aprendido y qué te puede aportar todo ello al puesto que estás solicitando.

Para terminar este párrafo una buena táctica es dar una imagen de contraste entre tu trayectoria académica y profesional: por ejemplo, si estudiaste matemáticas conviene destacar que durante las prácticas o en el anterior puesto de trabajo conseguiste desarrollar tu faceta interpersonal. Las compañías suelen buscar candidatos equilibrados y completos más que robots o genios en su campo, y esta es una forma de hacer ver que lo eres.

Párrafo 3

El último párrafo es una conclusión, debes reiterar los puntos más importantes de lo ya dicho. Es una buena idea subrayar por qué esa firma en concreto sería una buena oportunidad para ti, qué puedes aportar a la empresa y qué es lo que te diferencia del resto de candidatos.

Para esto último puedes incluso contar alguna experiencia que ejemplifique esas cualidades. No olvides que la carta de presentación no debe ser la redacción de tu currículum vitae; no intentes volver a contar lo mismo y céntrate en explicar precisamente lo que el currículum no dice de ti.