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“Dirigir tu propio rumbo como emprendedor es súper adictivo”

Nos montamos en el avión de Waynabox para conocer a uno de sus fundadores. Abróchese los cinturones. Este emprendedor no tiene miedo a volar.

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Pau Sendra, CEO de Waynabox © Marc Domínguez

El que prueba Waynabox repite. Da igual que visite un destino ya descubierto porque la experiencia no será la misma. Se lo dice este servidor, que ya experimentó hace unos meses esta nueva forma de viajar. Un fin de semana desde 150 euros (avión y hotel incluidos). El secreto: no le dicen el destino hasta 48 horas antes del viaje, jugando con las plazas libres en vuelos y hoteles. Mi destino: Bucarest. ¿El suyo? Tiene 12 ciudades europeas para elegir. Puede descartar una sin coste, pero por el resto ha de pagar un incremento. Esta es mi segunda experiencia con Waynabox. Me acompaña uno de los responsables de que haga este viaje, Pau Sendra (Bigues i Riells, 1992), co-fundador de la ‘startup’.

Hace menos de tres años que Waynabox se presentó en el Mobile World Congress. Por aquel entonces un pasajero muy especial la ayudó a despegar. Era Juan Roig, presidente de Mercadona, y lo hizo tras la victoria del equipo de Sendra en Lanzadera 2014, un programa puesto en marcha por el empresario valenciano que pretende apoyar a jóvenes emprendedores. No sabemos si Roig se subirá junto a Forbes al avión que está a punto de despegar. Lo que sí sé es que Pau tomará los mandos de la aeronave. El destino todavía no lo sabemos. Nos lo desvelará el actual CEO de Waynabox al final de la entrevista.

Hay gente a la que le da miedo volar. ¿Es compatible tener miedo a volar y ser emprendedor?

Yo creo que sí. Aunque en realidad depende de lo que emprendas (se ríe). No sabría decirle si en el equipo de Waynabox hay gente que tenga miedo a volar, pero no sería raro. El aire es un medio en el que no estamos acostumbrados a movernos, y hay gente que le tiene aversión, igual que a mí no me gusta hacer submarinismo, por ejemplo. Me siento mucho más cómodo en el aire que debajo del agua (se ríe).

Me he enterado de que tiene la licencia de piloto privado.

Sí, es correcto. También soy piloto. Dos de los tres fundadores de Waynabox somos ingenieros aeronáuticos, apasionados de los aviones, de volar y de viajar. Por eso emprendimos esta aventura. En mi caso los aviones son prácticamente mi mundo. Waynabox consigue unir las dos cosas que más me gustan: por un lado, emprender, iniciar proyectos nuevos y la gestión y, por otro lado, viajar y los aviones.

¿Le quedan muchas horas de vuelo como emprendedor?

Creo que lo de emprender, una que vez lo pruebas, es un poco adictivo. Waynabox ha sido uno de los proyectos que mejor nos ha funcionado, pero antes de Waynabox habíamos emprendido otros más pequeñitos. Sabemos que Waynabox va muy bien, pero también que siempre vamos a ser emprendedores. Vamos a seguir emprendiendo en Waynabox o fuera de Waynabox. Dirigir tu propio rumbo es súper adictivo.

Como todo buen piloto, habrá respetado todas las medidas de seguridad. En el caso del emprendimiento no siempre es así. Estará acostumbrado a pilotar Waynabox con turbulencias.

Cuando emprendes no hay red de seguridad. No se hacen tantas comprobaciones antes de despegar, ni la máquina está tan engrasada como te gustaría. Entonces el riesgo es mucho mayor. Es algo que a nosotros, que somos ingenieros, y los ingenieros somos bastante cuadriculados, nos sorprendió mucho; pero creo que hemos sabido adaptarnos. Al final esto es un poco la adrenalina que nos faltaba, aunque siempre lo hacemos con mucho sentido común y mucha cabeza. El riego está ahí y es muy difícil de prever las situaciones en las que te vas a encontrar, pero siempre las analizamos y tomamos las decisiones desde un punto de vista bastante, podríamos decir, cuadriculado.

Pese al riesgo no ha decidido poner el piloto automático. Dado el atractivo de su ‘startup’, recientemente ganadora en los StartUp Europe Awards, le habrán llovido las ofertas de pilotos para sucederle.

Nos han llegado colaboraciones muy interesantes, pero ofertas de compra no. Tampoco sabemos muy bien cómo hubiésemos reaccionado en ese caso. Nosotros siempre hemos querido montar una empresa que sea escalable, rentable, y no buscamos una venta explosiva. Aunque hemos tenido propuestas muy interesantes en cuanto a colaboraciones, siempre las hemos enfocado desde un punto de vista comercial, intentando sacar el máximo partido a cada oportunidad.

¿Le llueven las ofertas de compañías aéreas y cadenas hoteleras tras haber superado los 5 millones de facturación en apenas dos años?

La verdad es que es un poco más sencillo cuando parece que demuestras lo que decías que ibas a hacer. Te abre más puertas. Desde que hemos tenido un impacto real, que hemos sido capaces de aparecer en más medios, incluso utilizar formatos publicitarios que son más caros, es verdad que tanto compañías aéreas como empresas del sector nos prestan un poco más de atención. Eso te facilita un poco más el trabajo, pero el reto sigue estando ahí, como es terminar de cerrar nuevos contratos y encontrar el valor que puedes añadir a tus ‘partners’. Eso va a ser igual de complicado aunque los ‘partners’ se abran con un poco más de facilidad.

“Emprender, una que vez lo pruebas, es un poco adictivo” señala Pau Sendra © Marc Domínguez

La tripulación en cabina ha aumentado de cuatro a más de 30 trabajadores, y ya son más de 30.000 los pasajeros que han pasado por sus terminales. ¿Hasta dónde llegará el combustible de su Boeing 747?

Ya somos cerca de 40 ahora mismo, y viajeros son aproximadamente unos 40.000. La verdad es que tenemos un equipo en Waynabox con el que es apasionante trabajar. Hemos logrado reunir talento de primer nivel, gente con mucha experiencia, que ha hecho muchas cosas parecidas antes, y para nosotros eso es brutal. Nosotros ponemos un poco de chispa y las ganas de comernos el mundo, y ellos los procedimientos, los procesos y esa experiencia. Esa sería la red de seguridad que evita que pongamos los dedos en el enchufe más rápido de lo que deberíamos. Seguimos creciendo y los retos que tenemos por delante son muy importantes. No es nada sencillo, y cada día es como una carrera de obstáculos, pero los vamos superando.

Hablando de retos, ¿desde qué nueva ciudad le gustaría viajar a Waynabox?

Londres, Roma o Berlín son ciudades que tienen gran potencial para acoger Waynabox.

Como piloto, ¿a quién le gustaría llevar al lado en ese primer viaje, por ejemplo, desde Londres?

Sin duda, a los otros dos co-fundadores de Waynabox, que han demostrado que son capaces de dejarse la piel y seguir los procedimientos de vuelo en todo momento (se ríe). Después de 3 años todavía no se han cansado y me siguen aguantando.

¿Cree que se ofrecería Juan Roig a acompañarle en el viaje?

La verdad es que es una buena pregunta. Yo creo que sí (se ríe). Siempre que les vayamos a pedir ayuda van a estar ahí. Juan Roig y su equipo siempre han apostado por Waynabox, y aunque el proceso de aceleración con ellos ya terminó hace algo más de dos años, seguimos en contacto y poniendo en común los puntos de vista, aceptando sus consejos. La verdad es que han sido unos compañeros de viaje excelentes hasta el momento, así como el resto de inversores que tenemos a bordo de Waynabox y los ‘business angels’ que nos han acompañado y han apostado por nosotros.

Antes hablábamos del combustible de Waynabox. ¿Tendrán suficiente para viajes de larga distancia?

Siempre estamos en nuestro laboratorio probando cosas nuevas. Recientemente hemos lanzado el producto de 5 días, y ésta es realmente la antesala que nos demuestra que somos capaces de lanzar productos muy diversos. Lo que nos suele costar es ponernos de acuerdo en cuál es el primero que lanzaremos. Tenemos tantas ideas que probar que a veces lo que se nos atraganta es el orden en que las ejecutamos. Sin duda, el largo recorrido es una de las cosas que queremos probar tarde o temprano.

¿Lo ven viable ahora mismo?

Sí, totalmente. Es algo de lo que teníamos dudas al principio, porque los viajes sorpresa comportan cierta incertidumbre, pero con los cinco días hemos demostrado que los aventureros quieren más y más. Son incansables, y nos están pidiendo destinos más lejanos, viajes más especiales y, sobre todo, más sorprendentes.

Se lo digo porque puede que Europa se les acabe quedando pequeña a los ‘millennials’.

La conclusión a la que hemos llegado es que somos muy viajeros. En edades bastante tempranas prácticamente nos hemos recorrido toda Europa, y lo que queremos es que nos sorprendan. Puede ser con el destino, o puede ser con la experiencia en el destino. Muchos de nuestros viajeros cuando descubren el destino de Waynabox ya han viajado ahí, pero cuando lo descubren con Waynabox lo hacen de una manera distinta. Eso es lo que hace que quieran repetir.

Ryanair y Air Europa ya se han aliado para ofrecer una solución más económica ante esa demanda. ¿Hay salvavidas debajo de esos asientos o nos asfixiaremos en los viajes transoceánicos ‘low-cost’?

El transoceánico ‘low cost’ ya es una realidad. Hace un año parecía que era inviable y que no iba a llegar nunca, y ahora algunas compañías, como Norwegian o Iberia, nos lo están demostrando con vuelos tan baratos, como por ejemplo, 200 euros ida y vuelta Barcelona-Estados Unidos. Son vuelos que cumplen con todas las comodidades que tendría un vuelo regular, un vuelo normal con aviones, que además suelen ser nuevos y, por lo tanto, son bastante cómodos, cuentan con todas las medidas de seguridad, suficiente combustible y tripulación… La diferencia es que el cliente va a pagar por los servicios que él quiera. Si yo no quiero embarcar maleta no tengo que pagarlo, si voy a llevar un bocadillo porque soy ‘Millennial’ no voy a pagar en el precio del billete un menú de 30 euros. Esa es un poco la filosofía que hace que quitando todos los añadidos podamos llegar a viajar muy barato. Igual llegará el día, quién sabe, en que incluso nos puedan llegar a pagar por viajar.

“Queremos que nos sorprendan. Puede ser con el destino, o puede ser con la experiencia en el destino” © Marc Domínguez

Mientras las compañías aéreas siguen peleándose por alcanzar el cielo en la que ya es una guerra de precios.

Competir en precio es muy complicado y muy duro, y eso no solo lo hemos vivido en las compañías aéreas, también en los bancos. Cuando llegamos a un punto en que los costes de una compañía aérea son elevados, porque al final son aviones muy caros, muy modernos y el combustible cuesta lo que cuesta, la única manera de sobrevivir a esa guerra de precios es no luchar en esa guerra. Las compañías aéreas cada vez lo están viendo más, y poco a poco van ofreciendo los servicios que van más allá de un vuelo. Van a buscar esa experiencia que consiga fidelizar y enamorar al viajero de una manera diferente, por ejemplo, con un servicio de internet o de contenidos gratuito a bordo. Otra opción podrían ser los viajes que te permitan hacer escalas largas en puntos intermedios, y así aprovechar un viaje largo y visitar dos destinos por el precio de uno. Esos son los tipos de servicios y productos que se van a ir inventando, y que permitirán a las compañías aéreas competir en producto y no en precio.

De poco le servirá su licencia de piloto en el futuro. Airbus anunció en julio el éxito de las primeras pruebas de Saggitta, una aeronave autónoma. ¿Qué más sorpresas nos guarda la aviación?

La aviación es un sector que es muy moderno. Llevamos volando no más de 100 años, lo cual es sorprendente. A la vez se mueve a un ritmo, por temas de seguridad, que no es muy rápido. Cualquier innovación en la aviación requiere de muchos controles de seguridad y de calidad, y eso hace que las innovaciones sean muy potentes. Los aviones autónomos, con todo el tema de los drones, serán una fuente de nuevos modelos de negocio inacabable. Eso en cuanto a innovaciones de este estilo. Luego hay mucho por innovar en cómo vemos y cómo tratamos la experiencia del viajero, como decía antes. Hasta ahora la compañía aérea está vendiendo un producto funcional, un viaje de un punto a otro punto, pero cada vez más vamos a caminar hacia la experiencia, hacia las emociones de este viajero, hacia algo que te aporte mucho más valor como cliente. En este sentido habrá muchas innovaciones, y una de ellas es cómo lo tratamos en Waynabox, que convertimos el viaje en una sorpresa.

¿Le gusta que le sorprendan?

Sí, la verdad es que sí. Hace que el día a día no sea nada aburrido.

¿A dónde le gustaría que le llevara Waynabox como destino sorpresa?

Buena pregunta (se ríe). Sorprendentemente le diría que sería a la ciudad de Barcelona, porque a veces lo que te queda por descubrir y dejar que te sorprenda está más cerca de lo que piensas.