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Rodilla: Sándwiches que han hecho historia

Hace ahora 76 años que Rodilla abrió el primer establecimiento dedicado al comercio exclusivo de un producto que, aunque artesanal, en esos momentos se presentaba como algo diferente y totalmente rompedor.

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Uno de ensaladilla, otro de atún con tomate, de queso con nuez, de salami, de pavo y otro de foie-gras… El cliente asiduo tiene claro cuales son en Rodilla sus sándwiches preferidos y va directo al grano. El tiempo y la calidad han convertido los reconocibles establecimientos del grupo en los más visitados a la hora de buscar productos apetitosos y con los que siempre quedar bien en cualquier evento. Además, si hoy día se busca en España un referente dentro de las cadenas más modernas de alimentación y restauración, surge ineludiblemente el nombre de Rodilla. Pocos saben quizás que la empresa acaba de cumplir 76 años dedicada por completo a la elaboración artesanal y de calidad de sándwiches variados, enfocados en todo momento a satisfacer la necesidad final del consumidor.

Rondaba el año 1939 cuando Antonio Rodilla, emprendedor procedente de Guijuelo (Salamanca), inauguraba el primer establecimiento Rodilla en la céntrica Plaza de Callao de Madrid. Con él se introdujo en el mercado español un concepto rompedor para aquella época, el fast food y por ende, el sándwich elaborado con recortes de la charcutería. En aquellos tiempos de penuria, cualquier idea para evitar el despilfarro y aprovechar al máximo los recursos era bienvenida. En este caso, combinar el pan inglés con los trozos sobrantes del fiambre parecía una manera adecuada de optimizar el producto cárnico, aunque chocase un poco con el típico y arraigado bocadillo. El éxito fue tan arrollador que, solo un año después, la primera decisión pasaría a ser la de elaborar su propio pan. El motor hacia la consecución de una exclusiva imagen de marca, acababa de ponerse en marcha.

En 1960 se incorporan a los establecimientos las típicas barras de atención al cliente y las mesas para facilitar el consumo. Poco después, y en línea con su particular afán innovador, Rodilla lanza el que con el tiempo ha terminado convirtiéndose en su producto estrella, el sándwich de ensaladilla, claro ejemplo de su rompedora visión, y del que actualmente se venden más de tres millones de unidades anuales. A principio de los setenta dos nuevos y céntricos locales en Madrid potenciarán el desarrollo de la empresa.

Calidad y gran diversidad de productos

Con el paso de los años, y a la misma vez que se iba expandiendo, Rodilla ha potenciado su compromiso con la alimentación sana, y fortalecido los que considera valores más diferenciadores: la producción diaria y artesanal, la cuidada y cercana atención al cliente y su permanente apuesta por la innovación y diversificación de productos. Una oferta (sándwiches, focaccias, bocadillos, croquetas, ensaladas, bollería, y bebidas, entre otros) que consolida su destacada posición dentro del mercado.

Fue precisamente durante las décadas de los 80-90 cuando su decidida apuesta por el crecimiento les lleva a la apertura de nuevos establecimientos y al desarrollo de un modelo de franquicias que, con los años, ha permitido a Rodilla alcanzar casi los 200 locales actuales –repartidos por toda España aunque mayoritariamente en Madrid–. Con el arranque del nuevo siglo la empresa decide externalizar los procesos de logística y distribución, así como potenciar su posicionamiento de marca, imagen y producto. Aunar experiencia, cuidado artesanal e innovación se hace algo realmente indispensable para llegar al mayor número de consumidores.

Aunque es en 2006 cuando Damm entra como accionista de la compañía, no será hasta seis años después que se convierta en socio mayoritario de un grupo que en su devenir había englobado a otras marcas como Cafés Jamaica, Cafés Garriga y Café de Indias. Con motivo de su 75 aniversario, y en pleno empuje por reforzar los valores de marca, Rodilla lanza su primer spot nacional bajo el eslogan ‘Toda una vida juntos’. En el presente curso, la inauguración de su nueva fábrica se convierte en el signo distintivo de una consolidada apuesta por el producto. Rodilla ha ampliado y modernizado sus instalaciones en Carabanchel con idea de mejorar tanto la operativa de producción, como la capacidad de almacenaje.

En época de crisis fidelizar al cliente se convierte en objetivo principal de toda empresa. En Rodilla la estrategia ha pasado por diseñar campañas que permitan atraer al público más joven y mantener al consumidor tradicional. Los renovados establecimientos apuestan por una imagen urbana que combine el sabor clásico del producto y la idea de reunión amiga y familiar. Nunca resultó tan atractivo disfrutar de apetitosos y variados sándwiches. Solo es cuestión de saber elegir.