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¿Cuál es el precio de ganar una medalla olímpica?

Suena un himno, caen lágrimas tanto de los deportistas como de parte de la afición y la cámara enfoca esa medalla que adorna la equipación ganadora. Esta es la estampa de una entrega de medallas bajo la bandera olímpica. Pero dejando a un lado ese momento de gloria en el que el deportista representa a un país y a un deporte, ¿realmente merece la pena ganar una medalla? Hay dos formas de medir el valor de un premio olímpico: según el punto de vista de quién la entrega, en este caso el Comité Olímpico, o según la persona que la gana.

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La primera y más sencilla manera de calcular el valor de una medalla de oro olímpica es averiguar lo que vale el metal con el que se ha fundido. Desde los juegos de México en 1968, las medallas tienen un diámetro medio de 65,8 milímetros, 6,5 mm de espesor, y 176,5 gramos de peso. En Londres eran más pesadas, entre 375 y 400 gramos.

Pero las medallas de oro no están hechas de oro. Solo seis gramos de cada medalla tiene 24 quilates de oro. El resto es plata de ley (esto es 92,5% de plata y el resto de cobre). Si las valoramos objetivamente –y según los valores actuales- la medalla costaría 366 dólares y las de Londres (por ser más pesadas) 501 dólares, aunque en 2012 el precio de los metales preciosos ascendieron y el valor aproximado equivaldría a los 777 dólares. ¿Y si fueran de oro macizo? Una medalla de oro puro pesaría 1,5 kilos y tendría un valor estimado 76.000 dólares.

Durante los Juegos Olímpicos se entregan cientos de medallas de oro y es inevitable que algunos deportistas –los que no vivan del deporte- las vendan. No es extraño que las medallas olímpicas se subasten. Hoy en día, un precio medio de una medalla de oro común, de un deporte poco popular y de un atleta poco conocido puede subastarse por 10.000 dólares.

Pero otra manera de medir el precio de una medalla es tener en cuenta cuánto le ha costado al participante tener la oportunidad de ganarla. Llegar a un evento con tanto renombre implica una formación especializada, entrenamiento y material. Todo esto puede suponer grandes cantidades de dinero.

Cada deporte, atleta y familia tiene cantidades diferentes de “inversión” necesarias. Un entrenamiento a tiempo completo, sacrificar los estudios o el trabajo, puede significar enormes costes de oportunidad, como dejar de lado la educación básica y los mejores años de experiencia laboral que luego puedan transformase en una oportunidad más estable que el deporte.

Todo esto, teniendo en cuenta que no siempre se presenta la oportunidad de asistir a unos Juegos Olímpicos y mucho menos de ganar una medalla. Al final, todo el dinero gastado en la formación, el entrenamiento y en las competiciones es el equivalente al que puede costar ganar una medalla de oro.

Hoy en día, el Comité Olímpico de Estados Unidos da un cheque de 25.000 dólares a cada deportista que se lleve una medalla de oro por el país. Pero el prestigio por ganar una medalla con tanta carga histórica también vale su precio en oro. Una medalla de oro en un deporte popular puede significar millones de dólares en ofertas, patrocinios y mucho más. Una medalla de oro es el pináculo de los olímpicos, pero cada una tiene una historia diferente, tanto económica como emocionalmente.