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El poder de una simple disculpa

La gente respeta personas que admiten sus errores y que tienen ganas de hacerlo mejor la próxima vez. ¿Por qué algunas personas se quedan marginadas en sus trabajos, mientras que otras conectan perfectamente con sus compañeros? En este extracto de 5 Gears: How to Be Present and Productive When There Is Never Enough Time, Jeremie Kubicek y Steve Cockram examinan el poder de una simple disculpa.

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¿Sabes cómo disculparte? ¿Has aprendido las reglas de etiqueta para pedir perdón a los demás cuando se comete un error? Saber pedir perdón es algo que se enseña desde pequeños. Damos por sentado que los niños entienden la inteligencia social y los límites del bien y del mal. Pero al final todo se reduce a diferenciar entre un niño sensible de otro resistente. Lo mismo ocurre con los adultos.

Hay dos tipos de personas: sensibles y resistentes. Las personas sensibles son conscientes de sí mismas y tienen una conciencia de responsabilidad, no de víctima. Entienden que son responsables de sus actos y harán las paces. Las personas resistentes, por otro lado, odian admitir sus errores y tratarán de pasarle a otro la culpa. Son orgullosos (muestras de inseguridad). Estas personas no quieren parecer débiles y lucharán en lugar de resolver.

Admitir los errores es una parte fundamental de ser sensible. Contratar a personas que saben responder es una garantía de que sabrían construir nuevos proyectos y tener iniciativa. La influencia aumenta cuando las personas reconocen sus errores, salvo que cometan el mismo error constantemente. Las personas que se niegan a pedir perdón o culpan a otros, pierden todo el respeto. Por lo tanto, el respeto se gana o se pierde en el mundo de las disculpas.