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¿Qué aptitudes laborales demandan las empresas?

¿Cómo se define usted? Esta pregunta suele aparecer como uno de los interrogantes clásicos a los que los candidatos suelen hacer frente en las entrevistas de trabajo. Una cuestión inocente a priori pero sobre la que se debe reflexionar para contestar con naturalidad, coherencia y claro está, con visión estratégica para intentar dar lo más cerca posible en el blanco de la diana y lograr así el empleo buscado.

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Cada sector profesional tiene sus matices y una serie de aptitudes que convierten a los aspirantes que las reúnen en más apetecibles a los ojos de los reclutadores. Por este motivo es importante dedicar un poco de tiempo a visualizar y verbalizar ante el espejo esa radiografía personal en la que se expongan tanto los puntos fuertes de uno mismo como aquellos ángulos menos vistosos para estar preparados cuando llegue el momento de la entrevista.

Para este ejercicio de Branding Personal, el candidato debe ponerse manos a la obra y buscar los
principales rasgos que definan a la empresa en cuestión para la que va a realizar la entrevista, los puntos fuertes que convierten en los mejores profesionales a otras personas que ya dedican sus esfuerzos a esa enseña o aquella información más general sobre el sector en el que buscan empleo para ver qué cualidades son las más cotizadas. Consultar las presentaciones de los directivos, personal de diferentes compañías y profesionales en redes como Linkedin, por ejemplo puede aportar ideas atractivas y útiles para preparar la intervención y evaluar si uno mismo reúne las condiciones que reclama el sector.

Con estos datos, el siguiente paso es conectar la máquina de Rayos X y analizarse a uno mismo contestando a la pregunta: ¿Qué puede esperar la empresa de un candidato como yo si apuesta por contratarme? Una herramienta útil es realizar un análisis DAFO en el que se estructuren en cuatro bloques las Fortalezas, Debilidades, Oportunidades (nuevos retos que presenta el sector y qué podemos aportar para aprovecharlos al máximo) y Amenazas (qué sombras planean sobre la actividad y cómo las combatiríamos). Más allá de hacer una enumeración hay que ser capaz de argumentar con ejemplos concretos vividos en el trabajo o con situaciones que demuestren al reclutador que está ante un candidato interesante.

Ensayar la exposición ante el espejo y ver si resulta coherente es otro paso útil para pulir desajustes y aplicar correcciones con mayor sentido crítico. De esta forma, si uno se define como una persona comunicativa y tranquila esa debe ser la imagen que logre ver, que dicha imagen se corresponda con lo que se argumenta y que más allá de ese reflejo, las palabras se correspondan con los datos que se han proporcionado en el curriculum. Además se tiene que estar a la altura de posibles preguntas como: “Dice usted ser una persona creativa, ¿qué ha hecho o qué aspectos le llevan a pensar que lo es?

Tras analizar en profundidad diferentes ofertas laborales publicadas por empresas y portales de empleo, adjuntamos una infografía en la que se recogen algunas de las aptitudes más repetidas por las mercantiles a la hora de seleccionar a los que serán sus futuros trabajadores.


Nadia Iglesias especialista en Marketing de Contenidos y Comunicación Corporativa de OnTheRecord