La calma como clave del éxito

No hay que confundir calma con pasividad, lo segundo, si quieres triunfar, te complicará las cosas. En cambio, ser una persona calmada puede ayudarte a conseguir cumplir tus metas.

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Las personas calmadas en muchos casos pasan desapercibidas, porque vivimos en una sociedad en la que la gran mayoría viven estresados. Ahí es donde destacan las personas calmadas, aquellas que siguen en funcionamiento cuando el resto entra en caos.

Muchas veces pensamos que aquellos que no quieren llamar la atención son los que se sienten inseguros. Es un error. No siempre aquel que está calmado es el inseguro, en demasiadas ocasiones es justo lo contrario. El inseguro necesita ser el centro, mientras que el que tiene una mayor seguridad prefiere permanecer atento a cómo se comportan los demás.

En las circunstancias más complicadas, esperamos tener cerca a personas que nos transmitan calma. Aquellas que sepan darnos una visión objetiva, y que no se dejen influir por el estrés del momento. Son las que ponen cordura a los momentos de locura.

Normalmente, las personas calmadas saben estar en cualquier lugar. Su forma de ser les permite ser buenos acompañantes para cualquier acto. No darán una mala imagen ni te hacen sentir miedo porque te puedan proporcionar vergüenza ajena.

Suelen ser buenos formadores, ya que la paciencia es uno de los puntos clave de las personas calmadas. No pierden los nervios fácilmente y eso aumenta su capacidad para la enseñanza.

Las personas que saben mantener la calma también suelen ser más optimistas. No se dejan llevar por la presión del momento, y son capaces de ver más allá de las circunstancias agobiantes y negativas. Por eso, a todos nos gusta tener al lado a una persona que sepa transmitir mensajes positivos ante esas coyunturas.