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“No podemos hacer una medicina de bajo coste”

Su padre era médico, y su abuelo, también. Y aunque ahora es más fácil verlo en las salas de juntas que en los quirófanos, Ivorra tiene muy presentes sus más de veinte años de experiencia en la sanidad pública. Desde 2003 preside Lavinia, la mayor cooperativa sanitaria europea –compuesta solo por médicos–, propietaria a su vez del grupo de salud privado Asisa.

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Grupo Asisa cerró 2017 con récord de primas y más asegurados. ¿Cómo se ha comportado 2018 en este sentido?

Muy bien, hemos facturado aproximadamente un 6% más en primas que el año anterior, por encima de la media del sector. Y en asegurados hemos pasado, aproximadamente, de un 1,2 millones a 1,3 millones, que es un incremento del 4,5%. Así que muy bien. Venimos de ocho o nueve años en los que nos han ido muy bien las cosas. ¡Hemos tenido suerte, que también es importante!

 

¿Cuál diría que es el mayor desafío que tiene por delante la sanidad privada española?

La confianza. Pero transmitir confianza no solo a los pacientes, sino también a los profesionales de la sanidad: los médicos, los ATS, los auxiliares, los técnicos de radiología, de laboratorio… Todos son necesarios para que funcione un hospital, y nosotros como compañía tenemos que ser capaces de transmitirle esa confianza. Entre los sajones sería la competitividad: eso es lo que a ellos les quita el sueño, pero yo creo que la confianza es más importante para este mundo nuestro, al menos en Europa.

 

Desde la doble perspectiva como médico y presidente de un grupo sanitario, dígame, ¿puede existir una salud de calidad sin una buena gestión de los recursos?

Eso es imposible, pero no solo sin una buena gestión de los recursos, sino sin contar con muchos recursos. Yo podría responderte que lo importante son tres cosas: inversión, inversión e inversión, y no me refiero solo a inversión en inmuebles, compras o adquisiciones, sino también en personal y en equipamiento técnico. Eso es fundamental.

Esa pregunta que haces casi entra de lleno en el objeto social de nuestra fundación, que es que no haya un intermediario entre el médico y el paciente, y que no haya un beneficio entre el médico y el paciente. Beneficio tiene que haber, porque de lo contrario no habría inversión, pero lo que no debe haber es lucro mercantil. No me estoy refiriendo a que no haya beneficios, sino a qué se destinan en concreto esos beneficios. Nosotros reinvertimos todos los beneficios que se producen para conseguir la mejor gestión.

 

La calidad asistencial es una cuestión fundamental para sus clientes. ¿Cómo intentan garantizarla?

Pues yendo con la lengua fuera detrás de las inversiones, porque en sanidad no acaban nunca, la inversión es necesaria y obligatoria. Hoy los avances tecnológicos llegan a ser agobiantes.

 

En ese sentido, uno de los aspectos de los que más se habla es de la inteligencia artificial aplicada a la sanidad.

Es que es uno de los desafíos más importantes a los que nos vamos a enfrentar, como sociedad y también específicamente en el campo sanitario. Hasta ahora podríamos decir de algún modo que no ha habido mucha inteligencia en la inteligencia artificial, pero eso no va a seguir siendo así. Nos enfrentamos a un reto increíble, porque todo lo que nos rodea son aplicaciones a la IA.

Si en los próximos cien años la IA llega a un punto de mejorarnos a nosotros, estaremos en una situación complicada. Incluso el parlamento europeo ha discutido en sesión sobre la necesidad próxima de dictar unas normas sobre todo lo que sea la robótica. ¡Como en La Fundación de Asimov!

 

¿Hasta qué punto es significativa su inversión en el campo de la tecnología?

Es prácticamente nuestro objetivo número uno. Tal vez por esa deformación profesional que citaba, entendemos que para seguir la marcha de la tecnología, cualquier inversión es poca si queremos mantenernos al día. Y entendemos que nosotros no podemos hacer una medicina de bajo coste. Si quieres hacer una medicina al más alto nivel, las inversiones son desbordantes. Hay que decirlo: la medicina tiene que ser cara, no puede ser barata. Cuidado, no digo que deba ser caro lo que se pague por ella, sino que hay que invertir dinero en ella sin escatimar, por eso hay que ir a tope.

 

La ‘insurtech’ es uno de los temas candentes del sector. ¿Cómo se plantean desde Asisa su relación con las nuevas generaciones?

Nuestros jóvenes viven a través del móvil, no quieren ir a una oficina, no quieren ir a firmar… y nosotros tenemos que responder a ese nuevo estilo, sencillamente porque es el mundo que nos ha tocado. Hemos podido ver una evolución pasmosa en el uso y en los modelos de teléfonos móviles, y la tendencia va a continuar.

 

A uno de esos jóvenes que nunca ha tenido un seguro médico, ¿qué consejo le daría para escoger el más adecuado?

Le puedo decir, convencido, que se busquen empresas que no tengan ánimo de lucro: que no repartan dividendos. Además, hace muchos años que nos dimos cuenta de que era imposible ofrecer calidad sin servicios propios. Si el centro no es nuestro, ¿cómo voy a asegurarte la mejor asistencia?