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Preguntas que nunca deberían hacerse en una entrevista

En ocasiones sales de una entrevista de trabajando pensando en los errores que has podido cometer, pero a veces son los entrevistadores quién cometen estos errores.

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Los departamentos de Recursos Humanos son cruciales en todas las empresas, pero pueden generar todo tipo de sentimientos. Existen muchas razones para odiar a este departamento, pero deberían trabajar para generar más amor que odio. El entrevistador que te toque puede ser crucial a la hora de conseguir el trabajo de tus sueños o quedarte a las puertas. Esto es cuestión de suerte, de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado. Pero existen ciertas preguntas que en ocasiones se realizan a los candidatos y que son totalmente inaceptables. Son la prueba de que el entrevistador procede de un estatus de autoridad irreal.

Puede que algunos entrevistadores finjan que pueden controlar tu destino, tu carrera e intentar hacerte creer que esto es verdad. Puede que algunos hagan que te sientas amenazado. Olvídate de todo esto, existen preguntas que no tienen derecho a hacerte y que no deberías aguantar:

  1. ¿Cuánto cobras en la actualidad?
  2. ¿Cuál es el salario más bajo que aceptarías?
  3. ¿Cuál es tu situación financiera actual?
  4. ¿Con qué otras empresas estás realizando entrevistas?
  5. ¿Puede mi cliente hablar con tu jefe?

Todas estas preguntas son intrusivas e inapropiadas. Ni el entrevistador ni su cliente necesitan saber el dinero que estás cobrando ahora mismo para hacerte una entrevista de trabajo. No te van a contar cuánto pagaban a la última persona que ocupaba ese puesto o a los demás miembros del departamento. Guárdate la información salarial para ti mismo. A nadie debería interesarle el dinero que tienes en tu cuenta del banco o si eres dueño o no de una casa. Con esa pregunta quieren saber si cuentas con estabilidad financiera o no. El problema es que alguien que valora tu privacidad a la ligera, es alguien en que seguramente no puedas confiar.

La relación entre el reclutador y el empleado debería ser de igual a igual. El problema es cuando se abusa del poder y se trata al potencial empleado como algo insignificante y reemplazable. Si puedes, huye de este tipo de departamentos de Recursos Humanos. Nadie necesita saber si estás realizando otras entrevistas de trabajo. Ellos pueden realizar su propia investigación.