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¿Cómo influyen los colores corporativos de una empresa?

Hasta el más mínimo detalle que compone nuestra empresa, puede convertirse en decisivo a la hora de ser un éxito o un fracaso. El logo, la forma de las letras o nuestro eslogan son, obviamente, partes vitales de nuestra “marca empresarial”. Sin embargo, existe un elemento clave que a simple vista parece no tener tanta influencia y, en cambio, es mucho más importante de lo que creemos: el color corporativo.

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Haddon Sundblom fue contratado en 1931 por Coca Cola para darle un toque especial al Papa Noel de esa Navidad, siendo finalmente un personaje más humano, más realista y, casualmente, con los colores representativos de la empresa. Leyenda o realidad, no se sabe exactamente si es el único motivo por el cuál caracterizamos a Santa Claus vestido de rojo y blanco, pero lo que no se puede negar es que le sirvió a la marca para darse a conocer aún más y que siempre que veamos a Papa Noel le terminemos asociando con Coca Cola.

Pero, ¿son todos los colores igual de válidos? ¿Acaso no se usa ya toda la gama y deja de ser un referente? En primer lugar tenemos que tener en cuenta el aspecto sociológico de cada color. Esto consiste en preguntarse a uno mismo qué significa ese color en nuestro entorno, en nuestro país y en relación a las costumbres del lugar donde queremos establecer la empresa. Por ejemplo, el color blanco simboliza pureza e inocencia en la mayoría de los países occidentales mientras en otros países orientales, como China o la India, se utiliza como señal de luto.

Tenemos incluso que especificar para qué se usa ese color en el ámbito o sector en el que queremos emplearlo. De esta manera, tendremos que tener en cuenta que el verde se relaciona con el islam es un sector religioso, pero a su vez se tiende a usar como referencia de los partidos ecologistas en un ámbito más político.

Una vez analizados los efectos sociológicos que pueden influir en nuestros colores corporativos, tenemos que valorar la cantidad y la intensidad de estos. Generalmente un 95% de las empresas utilizan uno o dos colores, ya que es más fácil para el cliente poder relacionar el color con la empresa. Por ejemplo, Facebook utiliza el blanco y el azul, Yahoo! el morado y el blanco y Amazon el naranja y el negro.

No obstante, las empresas “multicolor” no tienen por qué estar condenadas al fracaso. Google, eBay o Windows son tres claros ejemplos de multinacionales que utilizan varios colores para mostrar una posición de igualdad y de respeto a las diferentes culturas. Aún así, es verdad que hay tres colores que son los favoritos por las empresas, según un estudio realizado por Column Five en el que se analizaban las 100 marcas más importantes del mundo: el azul (utilizado en un 33% de los casos), el rojo (29%) y negro o escala de grises (28%).

No todos se usan igual y no todos corresponden a los mismos sectores, como hemos mencionado anteriormente. Por ejemplo, el azul transmite sinceridad, confianza y transparencia. Es por ello que suele ser utilizado en sectores tecnológicos, energéticos, financieros o sanitarios, ya que son ámbitos que pueden crear un poco de incertidumbre a los clientes dada su complejidad, y de esta manera se consigue “suavizar” ese sentimiento. Por el contrario, no es nada común utilizarlo en sectores alimentarios ya que puede producir rechazo por parte de los consumidores.

Es tan importante la decisión sobre qué colores corporativos vamos a utilizar que, según el estudio ya mencionado de Column Five, afecta entre el 80-60% de las decisiones de compra por parte de los usuarios. Por ello, no podemos fijarnos exclusivamente en nuestro producto o en los servicios que ofrecemos para poder alcanzar el éxito, sino también en la imagen que, consciente o inconscientemente, estamos transmitiendo a nuestros clientes.