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Las posibilidades en un mundo global

El mundo ha cambiado tal y como lo conocíamos, las empresas españolas tienen que encontrar su nuevo espacio y saber afianzar las relaciones que pueden prosperar. Con modificaciones en los equilibrios y nuevas realidades geoestratégicas, los acuerdos son lo que necesitan.

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En tiempos de terremotos políticos, y cambios inesperados se abren caminos nuevos para las empresas españolas dentro del contexto europeo e internacional. En esta mesa de debate de Forbes SUMMIT Reinveinting Spain moderada por Berna González Harbour, periodista del área internacional de El País, e integrada por: Emilio Lamo De Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano; Rebeca Grynspan, secretaría general del SEGIB; y Josep Piqué, exministro de Asuntos Exteriores; se han tratado los asuntos que conciernen más a nuestras empresas y las nuevas oportunidades que han surgido.

Emilio Lamo De Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano
Con el foco centrado en Cataluña, los tres participantes han expresado su preocupación por el problema político. Han remarcado que es una crisis institucional, social, moral y económica que atañe a Europa, ya que puede tener un efecto contagio.
Si miramos fuera de nuestras fronteras, los ponentes han señalado la expansión de movimientos proteccionistas que levantan muros. Y ejemplos claros son el Brexit y la llegada a la presidencia de Donald Trump. Emilio Lamo De Espinosa remarcaba que pueden ser tropiezos o accidentes en las historias de estos países, y juega en deterioro del mundo anglosajón. Sin embargo, hay que estar pendientes de que no se conviertan en fenómenos a largo plazo. La retirada de Reino Unido y Estados Unidos abre una veda a Europa que debe aprovechar, es una gran oportunidad. Josep Piqué ha apuntado que “la geoestratégica es como la teoría de los gases” refiriéndose a que estos ocupan el vacío. El mundo global genera la incentivación de unos y la desincentivación de otros, y esto ocasiona que en contra de nuestras expectativas ganen procesos electorales propuestas que van en contra del escenario global actual. La mirada que se debe hacer es optimista, porque todo es reversible con tiempo.

Rebeca Grynspan, secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)
Rebeca Grynspan ha relatado que el principal problema de América Latina es político, pero afecta a la economía. El tema principal no es que haya tensiones ni conflictos, es cómo darles solución: por vía de la fragmentación o el multilateralismo. Respecto a las empresas, la mejora de hacia al futuro se hará a través de los agentes económicos. Serán las que modifiquen lo establecido para ir hacia al futuro. Así que la verdadera integración provendrá del movimiento de personas y por parte de las empresas. Por ello, tendrá que haber más integración física, menos trabas burocráticas e inversión en ciencia y educación. Por su parte, Josep Piqué con una visión optimista ha destacado la buena dirección de la economía global. Y la industria latinoamericana está volviendo a coger pulso.

Josep Piqué, exministro de Asuntos Exteriores, presidente de la Fundación Empresarial
Iberoamericana y del Foro España-Japón
Para Europa es importante retomar el interés en Latinoamérica y la colaboración. No sólo poniendo en común intereses económicos, sino los valores que nos unen. Es una doble tarea que debe ser efectiva desde los lados, viéndose incrementada la colaboración entre ambos para que los acuerdos de libre comercio marchen con más fluidez.
Y sin perder de vista a China, el país que es el motor de Asia se está posicionando en muchos mercados como una apuesta de futuro. China se ha centrado de América Latina porque para ellos es una apuesta por las materias primas, fuentes de alimentos y de posibilidad de construcción de infraestructuras. Josep Piqué ha explicado con sinceridad que a Europa no le interesa América Latina y debe cambiar es modo de ver las cosas para posicionarse como un aliado próximo y dispuesto a trabajar.
Los tres ponentes han concluido que el mundo postoccidental es un hecho, pero no es sin duda algo pesimista y negativo, solo que supone que occidente como tal ya no es hegemónico. Pero el liderazgo debe seguir trasmitiéndose en el campo de los valores.