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Cuándo deberías dejar tu trabajo (antes de conseguir otro)

Nadie tiene como idea central en su vida dejar un trabajo antes de tener uno de sustitución (a no ser que consiga ganar millones de euros en la lotería y no sienta especial afecto por su carrera profesional). Además, el discurso generalizado es que no es una cuestión sencilla encontrar un puesto en otra empresa en las condiciones que consideramos precisas para nuestra vida; sin embargo, hay ocasiones en las que otros aspectos de ti mismo cobran más relevancia que el salario a fin de mes.

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El verdadero reto a la hora de decidir si debemos dejar el trabajo es encontrar esa red, como si de un campo de tenis de tratara, detrás de la cual se encuentran todas las razones de peso. a menudo queremos huir de aquello que no nos hace especialmente felices, pero si no asumimos el trabajo interno de superar los obstáculos a los que nos enfrentamos día a día y saber que para obtener un beneficio debemos asumir otras cláusulas menos agradables, podrías repetir el mismo papel en tu siguiente parada.
Muchas personas quieren dejar su trabajo debido a un ambiente que perciben como tóxico, pero no saben determinar si el problema son los compañeros, es un jefe demasiado déspota, unas funciones excesivas o si es el trabajo en sí mismo lo que no convence. Además, el estrés y los periodos de alta tensión durante los picos de trabajo pueden llevarnos a una merma de nuestra salud, pero precisamente pasar por ellos podría aportarnos una nueva perspectiva de nosotros mismos, y fortalecernos de cara a futuros retos.

En general, lo ideal es saber capear el temporal en un trabajo que, por alguna razón (ya sea un salario más que suficiente, unas condiciones que dejan espacio a la conciliación con tu vida personal o un puesto que servirá de trampolín para una evidente mejora profesional), has escogido el puesto en el que estás, y debes tomar una decisión meditada de si la pelota cae en tu campo o, por el contrario, determinas que la toxicidad de tu trabajo es excesiva.

Hay una serie de preguntas que podrías hacerte para llegar a una conclusión lo más acertada posible:

¿Por qué podría ser una decisión inteligente dejar mi trabajo si todavía no tengo otro?

Evidentemente, siempre es mejor saltar a sabiendas de que hay una red debajo. Sin embargo, hay situaciones en las que es saludable dejar un puesto de trabajo, por ejemplo si está repercutiendo en tu estado físico y mental, y tus esfuerzos por realizar un cambio notable no han funcionado; te gustaría tomar una nueva línea en tu empleo, pero el trabajo que se te exige constantemente es excesivo y no deja espacio a la innovación ni a la creatividad; o si tienes un colchón financiero para permitirte un break mientras reflexionas sobre qué deriva tomar a partir de ahora.

¿Por qué hay un número creciente de empleados que se deciden a dejar su trabajo antes de tener otro?

En realidad, es una suerte que la intolerancia hacia actitudes perniciosas hacia el equipo haya aumentado: eso significa que los trabajadores saben valorarse por encima del vínculo de necesidad que se creaba con la empresa, sus responsables y el trabajo en sí. Una navegación sin rumbo de la empresa, o una jerarquía autoritaria, crea una confusión en los empleados a tal punto que pierden la noción de si su trabajo tiene sentido y merece la pena. Los trabajadores más jóvenes quieren líderes inspiradores y no simplemente una voz de mando al otro lado del teléfono, y se consideran preparados para tomar las riendas más que para ser meras manos ejecutoras de una orden que no admite réplica.

¿Cómo se puede aprovechar al máximo el tiempo de descanso hasta que consiga un nuevo puesto?

Es posible que en las próximas entrevistas de trabajo, los responsables de Recursos Humanos o jefes que te conozcan quieran saber a qué te has dedicado en el espacio en blanco de tu currículum. Lo ideal es demostrarles que ese tiempo sirvió para aumentar tus habilidades de todo tipo (tanto las inclinadas a las capacidades propias de tu profesión, como la buena disposición al trabajo en equipo y las soft skills).

Aprovecha ese tiempo para ampliar tu red de contactos y mejorar las relaciones con antiguos compañeros, exjefes y mentores; no te dejes caer en el ciclo sin fin de la pereza y aprende cosas nuevas; lánzate a probar el voluntariado en asociaciones que trabajen por las causas que más te motiven; comparte tus conocimientos con otras personas que quieran mejorar en esos campos; o emprende proyectos propios que requieran más interés que esfuerzo, como una página web, un blog o una colaboración emocionante.

¿Cuáles son las causas que un trabajo tóxico podría acarrearme, y cuáles son los riesgos que se deben asumir a la hora de dejarlo?

Los trabajos tóxicos o realmente alejados de aquello que deseas causan estragos en nuestra salud física y mental. Algunos de los síntomas más frecuentes y que deben dar la voz de alarma son la depresión crónica, la fatiga constante, dolores que no encuentran remedio, ansiedad, ira incontrolable hacia todos y resentimiento. Quizás tu felicidad, en esos casos, esté en peligro. Si después de un descanso encuentras que periódicamente vuelves a tener los mismos achaques, plantéate que el problema fundamental es la fuente de todos los males: tu trabajo.

¿Cuáles son las señales de alerta que me indican dejar mi trabajo cuanto antes?

Por ejemplo, si te sientes enfermo y cansado todos los domingos por la noche, cuando eres consciente de que te quedan pocas horas para empezar una nueva semana de trabajo; si estás deprimido y sientes ansiedad cuando pones tu mente en cualquier aspecto relacionado con tu empleo; te sientes un impostor en tu puesto, estás agotado constantemente, tienes la sensación de que si no realizas un cambio vas a sufrir una crisis grave, o tu trabajo está afectado de manera desastrosa tu vida personal y tus relaciones de familia y de amistad.