Facebook
Twitter
Google Plus
LinkedIn
Forbes_es:

Empresa tradicional, ¿socialmente emprendedora?

Core Business
Decía Bill Drayton, fundador de Ashoka y premio Príncipe de Asturias de cooperación internacional 2011, que “cuanto más rápido cambia el mundo, más importante es que vayamos más allá de dar peces o ayudar a la gente a pescar. Debemos cambiar constantemente la industria pesquera, y eso lo consigue un emprendedor social”.
12 noviembre 2015
SANTIAGO CULI

Bajo el concepto que hay detrás de esa figura ¿qué valor podría encontrar una empresa tradicional en el talento emprendedor social?

Trabajamos orientados a objetivos. Para ello, elaboramos estrategias, desarrollamos planes, medimos resultados, nos ajustamos a unos presupuestos y generamos un beneficio económico que se reflejará en una cuenta de resultados. Este es grosso modo el planteamiento "tradicional", centrado en desarrollar productos o servicios para satisfacer necesidades no cubiertas de un público consumidor o cliente.

Pero, ¿y si añadimos el enfoque "social"? ¿Y si pensamos en cómo nuestro "core business" (lo que sabemos hacer y lo hacemos bien) puede verse beneficiado cuando añadimos la actitud de los "emprendedores sociales"?

Tenemos ejemplos de proyectos e iniciativas de emprendedores sociales en los que se tienen en cuenta diferentes modelos para abordar problemas sociales, donde el beneficio a las personas supera el interés por un beneficio económico. Su valor social es la razón de ser del proyecto que representan y el concepto de cliente se acerca más al de beneficiario.

Para los líderes de una empresa "tradicional", el poder colaborar con personas que se "arremangan", permanecen con los pies en la tierra, son creativos e innovadores en situaciones complejas o difíciles y, además, consiguen sus objetivos en plazos ajustados, sin demasiado (o ningún) apoyo o recursos, constituye toda una oportunidad de cambio de ciclo en el entorno económico. Supone también un aporte de renovación, de recomposición, de disrupción que contribuye sin duda de la empresa tradicional.

Cualquier CEO o equipo directivo verá con muy buenos ojos que los colaboradores y colaboradoras de la empresa que representa desarrollen habilidades de empatía (cuanta falta en las reuniones…), trabajo en equipo (rompiendo el eterno "esto es mío y esto es tuyo"…), fomenten el entusiasmo (visión interior positiva, humildad...) para conseguir un cambio en la forma de trabajar, y por tanto, de conseguir aquellos objetivos recogidos en los planes. Buscar innovación y sinergias que redunden en la actividad de la empresa, empezando por el cambio en la forma de hacer de los equipos que la integran.

Por ello, la colaboración cruzada entre empresa tradicional y emprendedores sociales permite desarrollar sinergias con la experiencia de la empresa y el emprendedor. Permite también que los líderes tradicionales, y por ende los equipos, desarrollen habilidades como la resolución de problemas en tiempo récord y agilidad a la hora de adaptarse a los cambios en su sector o actividad. Así, podrán dirigir equipos cada vez más complejos y transversales, y enfocar los problemas bajo otras perspectivas.

Esta relación de "win win" también permite abrir nuevas vías de identificación de riesgos y oportunidades, al mismo tiempo que proporciona soluciones innovadoras. En definitiva, la empresa tradicional aprende de los emprendedores sociales una forma de hacer totalmente radical que le ayuda a conseguir sus metas con un elevado grado de satisfacción de las personas que la forman.

¿Cómo se podría poner en práctica? Tenemos claro que la resolución de los problemas actuales requiere de diversidad de perspectivas. La evolución de las organizaciones pasará cada vez más por desarrollar valor a partir de nuevas formas de abordar el constante cambio del entorno. Transversalidad, palabra clave que nos lleva a "co-creación": un modelo colaborativo en los que todos ganan, todos reciben valor y todos juegan un papel. Aquí es donde es necesario dar un paso al frente: atreverse y contagiarse de la ilusión y forma de afrontar los retos de los emprendedores sociales.

Esta salida de la zona de confort ayudará a avanzar e impulsar el cambio, es decir, a solucionar problemas de forma que la empresa tradicional lo sea menos, y la social sea más protagonista generando mayor impacto sobre la sociedad, el medio ambiente y la comunidad local.


Santiago Culí es Director de Comunicación & Asuntos Públicos de Boehringer Ingelheim España. La empresa lanzó junto con Ashoka el desafío global "Co-creando un mundo más saludable"
Forbes Radio